La industria siderúrgica de América Latina enfrenta uno de sus momentos más críticos. El avance desmedido de las importaciones de acero subsidiado proveniente de China no solo pone en jaque a las empresas locales, sino que acelera un proceso de desindustrialización que afecta directamente la creación de empleos sostenibles en la región.
Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), advirtió que el sector no compite contra otras empresas, sino contra el presupuesto de un Estado. “No estamos compitiendo empresa contra empresa, sino contra un país”, señaló el directivo, haciendo referencia a los subsidios chinos que superan hasta 10 veces los de cualquier nación desarrollada.
México: Ejemplo mundial en defensa comercial
Pese al complejo panorama, Tavernelli destacó las acciones emprendidas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, calificando a México como un “ejemplo a nivel mundial” en la protección de su mercado interno.
Hasta el momento, las autoridades mexicanas han detectado más de 700 irregularidades en proveedores chinos. No obstante, el reto persiste: actualmente, los productos siderúrgicos mexicanos enfrentan aranceles del 50% en Estados Unidos debido a las triangulaciones y prácticas desleales de importadores externos.
La amenaza de la “desindustrialización”
El análisis de Alacero revela cifras alarmantes sobre el consumo y la producción regional:
- Sobrecapacidad global: Existe un excedente de 700 millones de toneladas de acero; China concentra el 33% de esa sobreproducción.
- Dependencia de importaciones: El 40% del acero que consume América Latina es importado, y la mitad proviene del gigante asiático.
- Pérdida de valor agregado: En los últimos 30 años, la exportación de manufacturas cayó del 51% al 48%, mientras que la materia prima (soya, café, cacao) ya representa el 52%.
“Estamos exportando materias primas, pero no autos ni electrodomésticos. Para generar empleo sostenible debemos agregar valor de origen”, afirmó Tavernelli.
Innovación y sustentabilidad: El caso Pesquería
No todo son alertas; México lidera la ruta hacia el “acero verde”. En el municipio de Pesquería, Nuevo León, la empresa Ternium construye el horno eléctrico más avanzado del mundo. Esta inversión permitirá producir acero de alta calidad con una baja huella de carbono, aprovechando que la matriz energética de la región es 63% renovable, muy por encima del promedio global.
Para revertir la crisis, Alacero urge a los gobiernos a fortalecer la política industrial, fomentar la producción de bienes con valor agregado —como baterías de litio— y mantener controles estrictos de calidad y origen.






