En vísperas del inicio de una nueva ronda de conversaciones bilaterales en la capital mexicana, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), máximo organismo representativo del sector privado en el país, hizo un llamado al Gobierno mexicano a no apresurar un acuerdo desfavorable durante el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El presidente del CCE, José Medina Mora, sostuvo que las negociaciones podrían prolongarse incluso hasta el término de la actual administración estadounidense encabezada por Donald Trump. Recordó que, al no haberse pactado una extensión automática por 16 años el pasado 1 de julio, el acuerdo internacional se mantendrá vigente hasta el año 2036, bajo un esquema de revisiones de periodicidad anual.
“Estamos optimistas de que será una revisión favorable, aunque tenemos que ser pacientes, no tenemos prisa, no queremos un mal arreglo pronto (…) si hay que esperar a que termine la presidencia de Trump, hay que esperar”, puntualizó Medina Mora.
Escenarios clave y postura del Gobierno de México
El líder empresarial proyectó dos momentos estratégicos para la concreción de acuerdos definitivos: a finales del presente año, una vez concluidos los comicios legislativos intermedios en Estados Unidos programados para el próximo noviembre, o bien hacia noviembre de 2028. De acordarse una prórroga conjunta entre las tres naciones en el futuro, se activaría un nuevo periodo de vigencia de 16 años y los análisis volverían a realizarse cada seis.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum fijó la postura del Ejecutivo federal, señalando que México buscará certidumbre comercial para transformar las evaluaciones anuales en simples ejercicios de comprobación, al argumentar que una renegociación constante “no ayuda ni a Estados Unidos ni a Canadá ni a México”.
Asimismo, Sheinbaum advirtió formalmente que el país no aceptará de manera automática las exigencias estadounidenses relativas a las reglas de origen.
Consenso del sector privado trilateral e impactos arancelarios
De acuerdo con la postura conjunta suscrita por el CCE, la Business Roundtable, la Cámara de Comercio estadounidense y el Business Council of Canada, el sector privado de Norteamérica coincide en que el proceso negociador debe:
- Preservar la estructura del tratado y garantizar el principio de libre comercio.
- Aplicar un arancel del 0% a todo producto que cumpla con las reglas de origen establecidas.
Medina Mora enfatizó los desequilibrios causados por las medidas proteccionistas de Washington, en particular los aranceles aplicados bajo la Sección 232 de la ley comercial estadounidense, los cuales han distorsionado los mercados automotriz, siderúrgico y del aluminio. Detalló que vehículos fabricados en México por firmas estadounidenses pagan actualmente aranceles más altos que competidores de Japón y Corea del Sur, al tiempo que países como Vietnam han ganado terreno frente a la industria del acero mexicano.
Mecanismo laboral, contenido regional y contexto electoral
De cara a la agenda de trabajo, el representante del sector privado planteó demandas puntuales para equilibrar las condiciones del acuerdo:
- Reciprocidad en el Mecanismo Laboral: Exigió que el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida —dispositivo para investigar y sancionar presuntas violaciones laborales en plantas específicas— deje de aplicarse como una obligación exclusiva para México y sea simétrico entre las partes.
- Sustitución de insumos asiáticos: Propuso fortalecer el contenido nacional y las cadenas de suministro locales para reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia, citando como precedente las políticas de contenido nacional de la década de 1980.
“La tendencia geopolítica es a volver por regiones, es decir, cada región tiene que ser autosuficiente y ahí tenemos que hacer nuestra parte. Es algo que nos conviene al ser parte de Norteamérica, la región más competitiva del mundo”, agregó.
Para finalizar, Medina Mora subrayó la relevancia económica de la relación bilateral al recordar que México se consolida como el principal vendedor y comprador de Estados Unidos, figurando como su mercado número uno para 24 sectores y ubicándose en el primer o segundo lugar para 26 estados del país vecino. Anticipó que los próximos procesos electorales estadounidenses generarán un elevado ruido político, por lo que instó a estar preparados ante la continuidad de ataques verbales y la imposición de nuevos aranceles por parte de la administración estadounidense.
Con información de EFE






