, la Ciudad de México dio la bienvenida a la primavera con el Festival Noche de Primavera 2026. Miles de personas se apropiaron del espacio público en una jornada que no solo celebró el cambio de estación, sino que puso a prueba la teoría de la “desmercantilización de la cultura”: música de alto nivel, de forma totalmente gratuita.
Desde el Zócalo hasta el Monumento a la Revolución, la fiesta se extendió como un manifiesto de convivencia donde parejas de todas las edades “lustraron el asfalto” al ritmo de propuestas que fueron desde la cumbia sonidera hasta el rock más sólido.
El Zócalo: El templo del baile sonidero
La Plaza de la Constitución se convirtió en un hormiguero de pasos imposibles. Aunque la tarde comenzó con una afluencia moderada para recibir a Sensación Barranco y Sonido Kanela, el ambiente se encendió con la llegada de Alis Pedraza “La Sabanera”, quien puso a rumbear a miles de asistentes.
Uno de los momentos más emotivos de la noche ocurrió durante la presentación de Gatubela. El escenario se llenó de melancolía con un homenaje a dos grandes figuras recientemente fallecidas:
- Willie Colón: El “Malo del Bronx” fue recordado con el tema Idilio, provocando que las parejas bailaran “de a cartoncito” susurrando la letra al oído.
- “El Guadañas” (Banda Bostik): La emblemática canción Viajero resonó en el corazón del Centro Histórico, rindiendo tributo al ícono del rock urbano.
Meme del Real y el súper grupo “Madre Perla” en la Revolución
Mientras en el Zócalo mandaba el sabor, en el Monumento a la Revolución el rock y la música alternativa tomaron el control. Meme del Real (Café Tacvba) ofreció una actuación electrizante que no tuvo puntos medios, solo momentos cumbre que pusieron a saltar a la multitud que aprovechó el acceso libre.
La sorpresa de la noche fue Madre Perla, el nuevo proyecto que reúne la veteranía y elegancia de leyendas del rock mexicano: Cecilia Toussaint, Alfonso André, Federico Fong y José Manuel Aguilera. El cuarteto demostró que la experiencia es un grado, entregando un set impecable antes de ceder el paso a los esperados Los Lobos.
Una fiesta para todos: Del itacate a la “Ley Itacate”
La diversidad fue la marca distintiva del festival. Entre la multitud sobresalían personajes como “Frida Kallejera” y familias enteras que, sentadas alrededor de un banco convertido en mesa, compartían pollo rostizado y tortillas. Esta estampa urbana fue el vivo ejemplo de la llamada “Ley Itacate”, que permite a los asistentes ingresar sus propios alimentos a los conciertos masivos de la capital.
La jornada cerró con la energía de Amandititita y su “anarcocumbia” en la Alameda, confirmando que en la CDMX la primavera se recibe bailando, sin importar el presupuesto.






