Una parte de la flota de buques sancionados que transporta petróleo hacia o desde Venezuela comenzó a cambiar su ruta tras la amenaza del expresidente estadounidense Donald Trump, quien anunció un “bloqueo total y absoluto” contra embarcaciones sancionadas asociadas al comercio de crudo con el país sudamericano.
La medida, publicada en redes sociales, busca cortar el acceso de Nicolás Maduro a ingresos petroleros. La situación ha generado una reacción inmediata entre algunos cargueros que han alterado su rumbo, lo que marca un aumento en la presión de Washington sobre el gobierno venezolano.
De acuerdo con Windward, empresa de inteligencia marítima, al menos 30 buques sancionados se encontraban en las cercanías de Venezuela al momento del anuncio. Algunos de ellos comenzaron a desviarse, como el buque Hyperion, que abandonó su curso hacia el puerto de José tras un giro repentino. Este barco, anteriormente ligado a la flota estatal rusa, se encuentra bajo sanciones por facilitar comercio petrolero ruso y opera con documentación y propiedad opacas.
Expertos advierten que estos buques, en su mayoría envejecidos y sin seguro, representan un riesgo en altamar, además de facilitar el comercio evadiendo sanciones internacionales.
Según datos de S&P Global Energy, cerca del 18% de las exportaciones venezolanas recientes se han hecho a través de buques sancionados, un aumento respecto al 6% registrado en la primera mitad del año.
A pesar de la situación, los envíos autorizados hacia Estados Unidos, principalmente gestionados por Chevron, no se han visto afectados.
La compañía mantiene una exención oficial para operar en Venezuela. Sin embargo, analistas señalan que el anuncio de Trump sí ha impactado a operadores clandestinos, algunos de los cuales ya optaron por suspender operaciones por temor a confiscaciones.






