La guerra en Medio Oriente ha entrado en una fase de “sorpresas significativas” tras confirmarse la muerte de Esmail Khatib, ministro de Inteligencia de Irán, en un ataque nocturno ejecutado por fuerzas israelíes. Este asesinato marca el tercer golpe de alto nivel contra el régimen de Teherán en menos de 48 horas, luego de las bajas de Alí Larijani (seguridad nacional) y Gholam Reza Soleimani (milicia Basij).
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, advirtió que las operaciones continuarán en todos los frentes, mientras que la Guardia Revolucionaria de Irán respondió lanzando misiles de múltiples ojivas Khorramshahr-4 y Qadr, diseñados para evadir defensas antiaéreas, dejando al menos dos muertos en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv.
El Estrecho de Ormuz: El nuevo campo de batalla energético
Irán ha intensificado su estrategia de presión global atacando infraestructura energética en Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos. El objetivo principal es el Estrecho de Ormuz, una ruta vital por donde transita el 20% del petróleo mundial.
- Impacto en el crudo: El precio del petróleo Brent se mantiene por encima de los 100 dólares por barril, un incremento del 40% desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
- Tensión nuclear: Un proyectil alcanzó el complejo nuclear de Bushehr en Irán; aunque no hubo daños, el OIEA ha pedido “máxima moderación” para evitar un desastre atómico.
- Respuesta de EE. UU.: El presidente Donald Trump afirmó en redes sociales que Estados Unidos no necesita ayuda externa para reabrir las rutas marítimas, pese a la frustración por la falta de aliados en la zona.
Líbano bajo fuego y crisis humanitaria
Mientras el conflicto escala con Irán, Israel mantiene una presión asfixiante sobre Hezbollah en Líbano. Ataques aéreos redujeron a escombros edificios residenciales en el centro de Beirut, bajo el argumento de que albergaban fondos para financiar actividades milicianas.
La cifra de víctimas es devastadora: más de 1,300 muertos en Irán, 912 en Líbano y el desplazamiento de un millón de personas (20% de la población libanesa). Entre los fallecidos en Beirut se reportó al periodista Mohammed Sherri, de la cadena Al-Manar.






