Venezuela se proclamó campeona del Clásico Mundial de Béisbol por primera vez en su historia. Con una emocionante victoria de 3-2 sobre Estados Unidos en el loanDepot park de Miami, la novena criolla demostró que el “sentir la camiseta” fue más fuerte que los nombres de Grandes Ligas en el roster rival.
Un doblete de Eugenio Suárez en la parte alta de la novena entrada rompió el empate y desató la euforia de una multitud que convirtió el estadio de los Marlins en una sucursal de Caracas. Daniel Palencia selló la hazaña con un relevo perfecto en el cierre del juego, ponchando a Roman Anthony para iniciar la celebración en el montículo.
El camino al título: Pitcheo intratable y bateo oportuno
El juego comenzó con un dominio absoluto del zurdo Eduardo Rodríguez, quien junto a un bullpen “intratable”, limitó a la poderosa ofensiva estadounidense —liderada por Aaron Judge y Bryce Harper— a solo dos hits hasta la séptima entrada.
- Ventaja temprana: Un elevado de sacrificio de Maikel García (nombrado MVP del torneo) y un cuadrangular solitario de Wilyer Abreu ante el novato Nolan McLean pusieron a Venezuela arriba 2-0.
- La reacción de EE. UU.: En la octava entrada, Bryce Harper conectó un jonrón de dos carreras ante Andrés Machado que empató el juego y puso en vilo a la afición venezolana.
- El momento de la verdad: En la novena, el corredor emergente Javier Sanoja se robó la segunda base, preparando el escenario para que Suárez conectara el batazo de la gloria.
“Nadie creía en Venezuela, pero ahora somos los campeones. No somos solo compañeros, somos una familia”, declaró un emocionado Eugenio Suárez tras el encuentro.
Triunfo con tintes históricos y sociales
La victoria de Venezuela adquiere un peso especial dado el contexto geopolítico actual, marcado por la captura de Nicolás Maduro por parte del ejército estadounidense en enero pasado. Aunque jugadores y coaches evitaron declaraciones políticas, la atmósfera en el estadio fue de una profunda identidad nacional.
Al finalizar el encuentro, miles de aficionados permanecieron en sus asientos para entonar a capela el himno nacional, “Gloria al Bravo Pueblo”, mientras los hermanos Willson y William Contreras recibían sus medallas de oro en el podio.
Fracaso del “Dream Team” estadounidense
Pese a contar con figuras como Aaron Judge (quien se fue de 4-0 con tres ponches) y Paul Skenes, Estados Unidos sumó su segunda final consecutiva perdida. Su promedio colectivo de .188 en la ronda de eliminación directa fue el factor determinante de su caída.






