Mientras el conflicto en Medio Oriente desestabiliza los mercados globales, un actor distante comienza a recoger los beneficios económicos de la crisis: Rusia. La interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del consumo mundial de petróleo, ha provocado un repunte en los precios del crudo ruso, otorgando al Kremlin un respiro financiero vital para sostener su propia guerra en Ucrania.
En apenas tres meses, el barril de exportación ruso pasó de cotizarse en menos de 40 dólares a rondar los 62 dólares, superando la referencia de 59 dólares establecida en el plan presupuestario del Ministerio de Finanzas ruso para 2026.
Rusia capitaliza el caos energético
Los ingresos por hidrocarburos representan hasta el 30% del presupuesto federal de Rusia. Tras un inicio de año con déficits récord debido a las sanciones occidentales, el actual escenario bélico ha cambiado la suerte de Moscú:
- Aumento de ingresos fiscales: El alza del precio global permite al Kremlin financiar con mayor holgura su gasto militar.
- Mayor demanda de China e India: Ante la inseguridad en las rutas de Oriente Medio, las potencias asiáticas tienen incentivos para profundizar su dependencia del suministro ruso.
- Competencia por el Gas Natural Licuado (GNL): La paralización de la producción en Qatar obliga al mundo a disputarse los cargamentos disponibles, incluidos los de origen ruso.
[Image: Gráfico que muestra la evolución del precio del crudo Brent vs. el crudo ruso desde el inicio del conflicto en Irán]
El dilema de Europa: ¿Recesión o gas ruso?
La crisis ha reavivado los temores de la emergencia energética de 2022. Europa, que planeaba poner fin a las importaciones de GNL ruso para 2027, se encuentra ahora en una posición vulnerable. Países como Bélgica, Francia, Holanda y España continúan importando cerca de 2,000 millones de metros cúbicos de gas ruso al mes.
Expertos sugieren que, si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado a largo plazo, el petróleo podría alcanzar los 108 dólares por barril, empujando a la Unión Europea al borde de la recesión y forzándola a suavizar las sanciones contra Moscú.
“Rusia es la gran ganadora”
“Precios del petróleo más altos significan mayores ingresos para el gobierno y, por lo tanto, una mayor capacidad para financiar la guerra en Ucrania”, afirmó Simone Tagliapietra, experto del centro de estudios Bruegel.
Por su parte, el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, confirmó que la demanda por su energía es alta y que están listos para aumentar los suministros, aprovechando que el mercado de GNL se estrecha debido a los cierres en Qatar.






