La ingeniera alemana Michaela Benthaus despegó este sábado desde el oeste de Texas a bordo de una cápsula de Blue Origin, convirtiéndose en la primera persona usuaria de silla de ruedas en viajar al espacio.
Benthaus, de 33 años, viajó junto a otros cinco pasajeros, incluido el exejecutivo de SpaceX Hans Koenigsmann, quien patrocinó su participación en el vuelo suborbital operado por la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos. El trayecto duró aproximadamente 10 minutos y alcanzó una altitud de más de 105 kilómetros, cruzando la línea Kármán, el límite reconocido del espacio.
El vuelo no requirió modificaciones significativas en la cápsula New Shepard, la cual fue diseñada considerando parámetros de accesibilidad.
Para Benthaus, Blue Origin incorporó una tabla de transferencia y adaptaciones en el proceso de abordaje y aterrizaje, como una alfombra especial para facilitar su reencuentro con la silla de ruedas tras el descenso. La ingeniera, quien forma parte del programa de formación de graduados de la Agencia Espacial Europea, perdió la movilidad en las piernas tras un accidente de ciclismo hace siete años. El viaje, gestionado de manera privada, no contó con participación oficial de agencias espaciales.
Benthaus ya había experimentado condiciones de ingravidez en un vuelo parabólico en 2022 y una misión espacial simulada en 2023. Ahora se suma a la lista de 86 personas que han viajado con Blue Origin desde que comenzó los vuelos espaciales tripulados en 2021.
Aunque reconoce que aún existen barreras sociales, espera que su participación impulse el desarrollo de misiones más inclusivas en el futuro. La ingeniera expresó que su meta no solo es abrir el espacio a más personas con discapacidades, sino también contribuir a mejorar la accesibilidad en entornos cotidianos en la Tierra.






