La gran final entre España y la vigente campeona, Argentina, marca el cierre del torneo más grande en la historia de la competición futbolística. Al sonar el pitido final el domingo en Nueva Jersey, se habrá completado un récord absoluto de 104 partidos disputados a lo largo de casi seis semanas. Esta histórica edición, que se extendió por tres países, ofreció una acción emocionante sobre los terrenos de juego con remontadas dramáticas, goles espectaculares y la consolidación de las máximas figuras internacionales.
Sin embargo, la Copa Mundial de 2026 también estuvo acompañada de fuertes controversias fuera de las canchas. Desde tensiones políticas de carácter internacional hasta duras críticas comerciales contra las innovaciones regulatorias de la FIFA, el torneo dejó una huella compleja en los aficionados. A continuación, se detallan los puntos clave y las principales conclusiones que definieron este certamen en Estados Unidos, México y Canadá.
Más equipos en competencia y el drama de las sorpresas
A pesar de que el nuevo formato ampliado a 48 selecciones generó preocupación inicial por posibles duelos desiguales, los equipos emergentes demostraron un alto nivel competitivo. Combinados como el Congo, Curazao y Cabo Verde hicieron historia y ganaron millones de seguidores. Por ejemplo, Cabo Verde empató con España en la fase de grupos y puso en severos aprietos a la escuadra argentina en los dieciseisavos de final, cayendo de forma digna por 3-2 en la prórroga. Además, este encuentro convirtió a su guardameta Vozinha, de 40 años, en una estrella viral de las redes sociales.
No obstante, las potencias tradicionales terminaron por reclamar los puestos estelares de la fase final. La lucha por la Bota de Oro se transformó en un duelo directo entre los mejores futbolistas del planeta, destacando las actuaciones de Kylian Mbappé y Lionel Messi. El astro francés llegó a la final liderando la tabla de goleo con 10 anotaciones en este certamen (22 en su carrera mundialista), mientras que el capitán argentino sumaba ocho tantos previos al partido definitivo. En contraste, Cristiano Ronaldo no pudo guiar a Portugal hacia el éxito en su último mundial, y la joven promesa española Lamine Yamal tuvo que esforzarse para recuperar protagonismo tras superar una lesión.
La crisis del VAR y el escándalo de los precios
Las revisiones de vídeo volvieron a ubicarse en el centro del debate tras anular goles cruciales de Alemania, Croacia y Egipto. El seleccionador egipcio, Hossam Hassan, arremetió furioso contra el arbitraje tras perder 3-2 ante Argentina en octavos de final, asegurando que sufrieron una injusticia cuando se les anuló un gol clave. Por otra parte, la tecnología de sensores en el balón le costó a Croacia un empate de último minuto ante Portugal en los dieciseisavos de final. El sistema detectó una posición adelantada milimétrica, provocando la posterior dimisión del director técnico croata Zlatko Dalić, quien afirmó que estas herramientas le quitan la alegría al deporte.
A nivel comercial, las críticas se concentraron en los precios dinámicos implementados por la FIFA. Las entradas oficiales oscilaron entre los 140 y los 2,735 dólares para la fase de grupos, alcanzando los 8,680 dólares para la final. Ante las acusaciones de “traición”, la organización habilitó boletos especiales de 60 dólares para las federaciones. Sin embargo, el mercado de reventa operó sin restricciones de precios, registrando ofertas de boletos para la final por casi 2.3 millones de dólares, transacciones de las cuales la FIFA obtuvo comisiones directas. A pesar de ello, los estadios reportaron llenos totales tras un inicio incierto en Guadalajara.
Pausas de hidratación y tensiones geopolíticas
Una de las decisiones más abucheadas por el público en la Copa Mundial de 2026 fueron las pausas obligatorias de hidratación a mitad de cada tiempo. Estas interrupciones operaron de forma fija e independiente del clima o la sede. Mientras los entrenadores las utilizaron como tiempos muertos para dar instrucciones tácticas, las cadenas de televisión las aprovecharon para emitir más anuncios comerciales. Esta medida fue duramente criticada por analistas como el exinternacional irlandés Roy Keane, y la Asociación Inglesa de Fútbol ya adelantó que es poco probable que se apliquen en la Eurocopa 2028.
En el plano político, la participación de Irán centró las mayores tensiones debido a la guerra en Oriente Medio. La delegación iraní tuvo que trasladar su campamento logístico de Arizona a México tras enfrentar la denegación de visados estadounidenses para varios de sus miembros. Sumado a esto, las autoridades les impusieron severas restricciones de viaje que les obligaban a abandonar el territorio estadounidense inmediatamente después de cada encuentro. Tras su eliminación en los grupos, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, declaró públicamente su agrado por la salida del equipo.
Finalmente, la administración de Donald Trump captó la atención mediática en los octavos de final. Trump afirmó haber intervenido directamente ante el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la revisión y posterior suspensión de una tarjeta roja impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun antes de enfrentar a Bélgica. Aunque la FIFA defendió la independencia de sus comisiones disciplinarias, el hecho levantó sospechas de injerencia política. Sin embargo, la resolución no impidió la eliminación de la escuadra norteamericana, la cual terminó perdiendo el encuentro por un contundente 4-1.






