Donald Trump ha intensificado su retórica contra los migrantes en su segundo mandato, prometiendo deportaciones masivas de criminales peligrosos. Pero los datos del propio gobierno revelan otra realidad: la mayoría de los detenidos no tienen condenas penales.
En discursos recientes y en múltiples eventos de campaña, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reforzado su mensaje de “mano dura” contra la inmigración, asegurando que su administración está enfocada en expulsar a “asesinos, violadores y miembros de pandillas”. Bajo esta narrativa, ha prometido el programa de deportación más grande en la historia del país, justificándolo como una estrategia para proteger a los estadounidenses de amenazas violentas.
Sin embargo, los datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contradicen esa narrativa: más del 70% de las personas detenidas por ICE no tienen condenas penales, y apenas un pequeño porcentaje ha sido vinculado con delitos violentos.
¿Quiénes están siendo detenidos?
Según cifras actualizadas al 29 de junio de 2025:
- 57,861 personas estaban detenidas por ICE.
- De ellas, 41,495 (71.7%) no tenían condenas penales.
- 27,177 personas no tenían ni condenas ni cargos penales pendientes.
Además, solo el 7% de los detenidos fue calificado por ICE como una amenaza de nivel 1, mientras que el 84% ni siquiera recibió una clasificación de amenaza.
“Hay una profunda desconexión entre la retórica y la realidad”, afirma Ahilan Arulanantham, codirector del Centro de Derecho y Política de Inmigración de UCLA.
Deportaciones en aumento, pero no de criminales peligrosos
Desde que Trump retomó el cargo, ICE ha intensificado sus operativos. En mayo, los arrestos se dispararon un 30% respecto a abril, y en junio aumentaron otro 28%, impulsados por una cuota diaria impuesta por la Casa Blanca de 3,000 detenciones diarias, frente a las 650 al día registradas a inicios del año fiscal.
Sin embargo, la mayoría de los arrestados siguen sin antecedentes penales. El Instituto Cato, que accedió a datos no públicos, estima que el 65% de las más de 204,000 personas procesadas desde octubre de 2024 no tenía condenas penales, y solo el 6.9% había cometido un crimen violento.
“Muchas de estas personas no son peligrosas”, advirtió Lauren-Brooke Eisen, del Brennan Center for Justice.
El caso Laken Riley y la narrativa del miedo
La administración Trump ha destacado casos aislados para justificar su política. Uno de los más utilizados es el asesinato de Laken Riley, una estudiante de enfermería de Georgia asesinada por José Ibarra, un inmigrante venezolano no autorizado. Ibarra fue condenado por asesinato en 2024 y sentenciado a cadena perpetua.
El caso sirvió como base para la Ley Laken Riley, firmada en enero de 2025, que exige la detención de inmigrantes indocumentados acusados de ciertos delitos. Si bien estos casos son trágicos, los expertos advierten que usar excepciones para definir a toda una población distorsiona la percepción pública.
“Hace que las comunidades inmigrantes se sientan atacadas y crea espacio para el odio”, alertó Arulanantham.
La evidencia: los inmigrantes no son más propensos al crimen
Estudios históricos y recientes refutan la idea de que los inmigrantes impulsan la delincuencia. Un informe de 2023 del National Bureau of Economic Research concluyó que los inmigrantes han tenido, durante 150 años, tasas de encarcelamiento más bajas que los nacidos en EE. UU., con una probabilidad 60% menor de ser encarcelados desde 1960.
Además, estudios del Cato Institute y del Brennan Center coinciden: no hay evidencia que respalde la afirmación de que los migrantes aumentan los crímenes violentos.
¿Qué dice el gobierno?
La administración defiende su postura. Tricia McLaughlin, del Departamento de Seguridad Nacional, asegura que ICE sí está enfocándose en los criminales y mencionó operativos recientes contra miembros de pandillas y redes de explotación laboral.
Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, también respaldó la narrativa oficial:
“Arrestamos a asesinos, pedófilos, violadores. Cualquier insinuación de que no estamos enfocados en criminales peligrosos es completamente falsa”.
No obstante, la realidad estadística muestra que la mayoría de los detenidos no encajan en esa descripción.
Conclusión: una política basada más en miedo que en hechos
Mientras Trump mantiene una retórica incendiaria que asocia migración con criminalidad, los datos muestran que la gran mayoría de los migrantes detenidos no tienen historial delictivo. Los expertos advierten que estas políticas pueden generar estigmatización, inseguridad y odio hacia comunidades enteras, al tiempo que desvían recursos de problemas reales.






