La Iglesia católica en México ha solicitado la creación de políticas públicas y leyes que ofrezcan alternativas reales a las mujeres embarazadas, más allá del aborto, para que puedan continuar con sus planes de vida. Esta petición surge tras la reciente despenalización del aborto en el estado de Puebla.
El 15 de julio, el Congreso de Puebla aprobó la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación, convirtiéndose en el decimocuarto estado en alinear su legislación con el dictamen de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Esta nueva ley establece que ninguna mujer, persona gestante o personal médico será criminalizado por abortar o por asistir en el proceso.
La Iglesia enfatizó que la persecución penal de una mujer que se ve forzada a abortar debido a sus circunstancias de vida es una injusticia social, pero reconociendo que eliminar la persecución no cambia las condiciones que obligan a la mujer a tomar esa decisión.
La Arquidiócesis de México destacó la necesidad de ofrecer alternativas que permitan a las mujeres embarazadas continuar con sus estudios, trabajos y vidas sin tener que recurrir al aborto. Además, la institución subrayó la importancia de construir una cultura de respeto a la vida y criticó la percepción de que la maternidad limita la libertad de la mujer. La nueva legislación también incluye sanciones severas para quienes ejerzan violencia para obligar a una mujer a abortar.





