La presión política lleva a países como Polonia, Hungría y Estados Unidos a instituir medidas para amortiguar los efectos de la inflación. Límites a los precios de la gasolina, prometer más ayuda financiera para hogares pobres y liberar crudo de las reservas estratégicas, son algunas de ellas.
Los precios se han disparado a medida en que la economía mundial se recupera de la pandemia, aumentando la demanda de combustible y causando trabazones en la cadena de suministros.
El peso sobre la población, las acciones tienen pocos recursos eficaces para ayudar de forma significativa y duradera, advierten los economistas. Dicen que los gobernantes sólo están ofreciendo ayuda de corto plazo que muy probablemente hará poco para combatir el aumento de los precios. Eso les corresponde a los bancos centrales, algunos de los cuales comenzaron a elevar las tasas de interés para aliviar la inflación.
España estuvo entre países como Turquía que vieron esfuerzos más intensos vinculados con quejas sobre la inflación, como protestas y huelgas.
La inflación en España está en su nivel más alto en 29 años, 5,5%; como en todo el mundo, uno de los mayores impulsores es el costo de los combustibles. La gasolina subió 63%, mientras que la electricidad para hogares y negocios ha subido 47% en comparación con hace un año.
Con la inflación en su nivel más alto en 39 años, el presidente estadounidense Joe Biden liberó al mercado 50 millones de barriles de crudo de las reservas estratégicas del país, en un intento por aliviar los costos de la energía. También anunció un acuerdo para que el Puerto de Los Ángeles trabaje 24 horas al día para aminorar los retrasos de los suministros.
Sin embargo, los economistas dicen que esas acciones no van a marcar una diferencia grande en los precios en el futuro inmediato.
Hugas dijo que la única medida a corto plazo que produce resultados, aunque limitados, “es quitar impuestos de los combustibles a medida que suben los precios para estabilizarlos un poco”.
Hungría instituyó un límite a los precios de la gasolina y el diésel en las gasolineras para combatir los altos precios récord. Algunos economistas afirman que es una decisión política que proveerá cierto alivio para los hogares, pero pudiera llevar a la quiebra a las gasolineras pequeñas.
En Polonia, el gobierno culpa a la política climática contra el carbón de la Unión Europea por los altos precios de la energía; sin embargo, el jefe de la Agencia Internacional de Energía dice que un aumento de la demanda de combustible fósil es un factor de más peso.
“Esta Navidad será la más costosa del siglo”, dijo. Los líderes opositores presionan al gobierno para que ayude a la gente, donde los precios al consumidor han subido 7,8% en el último año.
Problemas para garantizar alimentos básicos
En Brasil, donde la inflación se ha acelerado a 10,74%, su mayor ritmo en 18 años, y algunos pobres buscan alimentos entre la basura que los provean de proteína, el alza de precios es una de las quejas en las protestas contra el gobierno del presidente Jair Bolsonaro en meses recientes.
El banco central elevó las tasas de interés, como lo hicieron esta semana el Banco de Inglaterra y el banco central de Noruega.
Turquía, mientras tanto, reduce las tasas. El presidente Recep Tayyip Erdogan insiste en que tasas de interés elevadas pueden hacer que suban los precios al consumidor. La inflación es de 21%, lo que ha dejado a muchos pasando trabajos para comprar productos básicos, como alimentos.
Miles de personas protestaron el domingo en Estambul contra el alto costo de la vida y demandaron un aumento del salario mínimo. El gobierno anunció que iba a elevar el ingreso mínimo mensual en un 50%, 171 dólares, a 258 dólares.
Cuando vamos al mercado, tenemos que ser selectivos. Compramos una cuarta parte de lo que solíamos comprar






