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Miles de voluntarios de desarrollo de software han estado utilizando la plataforma de Twitter para ayudar a rastrear y responder a las llamadas de emergencia después del terremoto en Turquía y Siria.
Sin embargo, estos voluntarios pueden perder el acceso a la herramienta, conocida como API, a menos que paguen una tarifa mensual de al menos $100 dólares, lo que resulta prohibitivo para muchos voluntarios y organizaciones sin fines de lucro con presupuestos reducidos. La API es crucial para analizar datos en Twitter y puede ser imposible para un ser humano revisar la cantidad de información disponible a mano.
Además, el lunes es la fecha límite fijada por Twitter para cerrar el acceso gratuito a la API, lo que representa un desafío adicional para los miles de desarrolladores que trabajan las 24 horas para ayudar en la respuesta a desastres. La nueva tarifa es solo la última complicación para los investigadores y programadores que intentan usar la API, y según algunos informes, comunicarse con cualquiera en la empresa se ha vuelto esencialmente imposible desde que Elon Musk asumió el cargo.
No solo los grupos de ayuda en casos de desastre se ven afectados por estos cambios. Investigadores académicos y organizaciones no gubernamentales han utilizado Twitter durante años para estudiar la difusión de información errónea y discursos de odio o para investigar la salud pública y el comportamiento en línea. Este cambio podría tener un impacto significativo en la investigación y la respuesta a emergencias y eventos políticos en todo el mundo.






