La Unión Europea aguarda la decisión del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posible aplicación de nuevos aranceles a productos europeos, tras la entrada en vigor de un impuesto de importación del 20% en abril que fue luego ajustado a una tasa estándar del 10% y suspendido temporalmente hasta el 9 de julio.
Trump ha manifestado su desacuerdo con la postura europea en las negociaciones comerciales y señaló que podría elevar el arancel hasta el 50%, lo que impactaría productos como el queso francés, artículos de cuero italianos, electrónicos alemanes y fármacos españoles.
Funcionarios europeos indicaron que están dispuestos a negociar, pero también preparan medidas de represalia en caso de que Washington imponga tarifas adicionales.
Estas contramedidas contemplan impuestos sobre productos estadounidenses como carne de res, partes automotrices, cerveza y aviones Boeing. El comercio entre ambos bloques representó 1,7 billones de euros en 2024, según Eurostat. Estados Unidos promedia un arancel del 1.47% sobre productos de la UE, mientras que el bloque europeo aplica una tasa promedio del 1.35% a productos estadounidenses.
La administración Trump también ha mantenido aranceles vigentes sobre acero, aluminio y automóviles europeos, además de criticar regulaciones alimentarias y el impuesto al valor agregado en los países del bloque. Empresarios del sector automotriz y de bebidas advirtieron que los posibles incrementos podrían derivar en mayores precios para los consumidores.
Algunas empresas, como el grupo francés LVMH, han considerado trasladar parte de su producción a territorio estadounidense para evitar costos adicionales. Sin un acuerdo, se estima que Estados Unidos podría registrar una reducción del 0.7% en su PIB, mientras que la UE vería una caída del 0.3%, según un análisis del centro de estudios Bruegel.






