Luego de un primer trimestre de 2026 marcado por la debilidad y una notable desaceleración, la economía mexicana comienza a dar señales de oxígeno. El Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), estima una ruta de recuperación de cara al inicio del segundo trimestre del año.
Aunque el panorama general sigue requiriendo cautela por parte de los consumidores y comercios, las proyecciones adelantadas sugieren un cambio de tendencia que podría estabilizar los ingresos de las familias y reactivar sectores clave para el empleo.
Servicios e industria impulsan el repunte de abril
El IOAE, que funciona como un termómetro anticipado sobre la evolución del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) —el referencial del Producto Interno Bruto mensual de México—, anticipó un avance en el dinamismo comercial. De acuerdo con las estimaciones econométricas, se proyecta un incremento mensual de 0.1% en marzo y de 0.3% en abril.
Este respiro financiero se apoya principalmente en el comportamiento coordinado de dos motores económicos:
- Actividades secundarias (Industria): Registran un incremento mensual previsto del 0.3% para abril, logrando sacudirse una caída previa del 0.6% experimentada durante marzo.
- Actividades terciarias (Servicios): Mantienen una consistencia positiva con un avance mensual del 0.3% en abril, impulsado por el consumo, el turismo y el comercio al por menor.
En su comparación anual con cifras desestacionalizadas —metodología estadística que permite hacer más comparables los periodos al eliminar factores estacionales—, la economía nacional registró un avance del 0.1% en marzo y del 0.3% en abril. En este rubro, los servicios fueron el verdadero pilar que mantuvo a flote la actividad, anotando un avance anual de 0.8% y 0.7% en marzo y abril, respectivamente.
¿Por qué importa este dato a los ciudadanos?
Aunque se trata de un avance marginal, la recuperación del sector servicios e industrial impacta de forma directa en los comercios locales. Cuando las actividades terciarias crecen, sectores como el restaurantero, hotelero y de servicios profesionales experimentan mayor flujo de efectivo, lo que reduce los riesgos de desempleo y fomenta la inversión en micro y pequeñas empresas.






