Lo que comenzó como un video viral señalado inicialmente como una manipulación por Inteligencia Artificial (IA), terminó siendo una realidad confirmada desde el máximo estrado del país. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó este martes 24 de marzo que sí existió una persona tomando el sol en uno de los balcones de Palacio Nacional y que ya se aplicaron sanciones internas.
Durante su conferencia matutina, la mandataria abordó el tema que inundó las redes sociales durante días, luego de que diversos ángulos de video confirmaran que no se trataba de un montaje. “Hay que tener mucho respeto por lo que significa el Palacio Nacional como patrimonio histórico”, declaró Sheinbaum, aunque admitió que, técnicamente, no existe una prohibición explícita en el reglamento para tal conducta.
Del “fake” a la sanción administrativa
El caso tomó relevancia nacional cuando la plataforma Infodemia MX —del Sistema Público de Radiodifusión— sugirió inicialmente que el material compartido por el creador de contenido Vampipe podría estar alterado. Sin embargo, la presión de nuevas grabaciones obligó a una revisión interna profunda en el recinto histórico.
“Al principio, el área correspondiente informó que nunca nadie había salido. Después revisaron y resulta que sí había habido una persona que se había sentado en la ventana ese día”, detalló la presidenta.
Aunque Sheinbaum aclaró que no hay un artículo específico que diga: ‘No puede salir a tomar el sol en la ventana’, enfatizó que el personal que labora en el edificio debe comprender el valor simbólico y patrimonial del inmueble. Por ello, la persona responsable ya fue notificada y recibió una sanción administrativa.
El debate sobre la desinformación
La confirmación presidencial deja en una posición incómoda a los organismos dedicados a combatir las fake news, como Infodemia MX, que catalogaron el video como manipulado antes de contar con la verificación oficial. Hasta el momento, el Sistema Público de Radiodifusión (SPR) no ha emitido una nueva postura tras la declaración de la mandataria.
Este incidente abre una conversación necesaria sobre los límites del comportamiento en los recintos más emblemáticos de México y la delgada línea entre el uso de la tecnología para crear contenido y la realidad de la vigilancia en las instituciones públicas.






