El Departamento de Estado de Estados Unidos informó este jueves que los próximos encuentros bilaterales con México estarán condicionados a la entrega de resultados concretos y verificables en seguridad, especialmente en temas relacionados con el combate a redes de narcotráfico y el tráfico de fentanilo.
La postura fue dada a conocer tras una llamada telefónica entre el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado, Marco Rubio, en la que ambos países acordaron realizar una reunión ministerial de seguridad en febrero próximo.
En su comunicado, la dependencia estadounidense señaló que considera inaceptable “el avance gradual” frente a los desafíos de seguridad en la frontera. A diferencia del mensaje conjunto publicado de forma simultánea por ambas naciones, el Departamento de Estado marcó un tono más firme al advertir que Estados Unidos espera acciones claras para desmantelar redes delictivas, reducir el tráfico de fentanilo y proteger a las comunidades fronterizas.
Esta conversación se dio como parte del seguimiento a la reciente llamada entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Donald Trump.
Según el documento compartido por la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Departamento de Estado, los funcionarios coincidieron en que, aunque existen avances, persisten retos importantes en la agenda común.
En ese contexto, acordaron que la próxima reunión del Grupo de Implementación de Seguridad bilateral, prevista para el 23 de enero, deberá generar acciones puntuales para mejorar la cooperación. Además, De la Fuente y Rubio convinieron en reforzar las iniciativas bilaterales centradas en el intercambio de inteligencia y en medidas conjuntas contra las organizaciones criminales que operan en ambos lados de la frontera.






