El bloque sudamericano Mercosur y la Unión Europea formalizarán este sábado en Paraguay un acuerdo de libre comercio que incluye a más de 780 millones de personas y cerca del 25% del PIB mundial. Se trata del mayor tratado comercial firmado por ambos bloques, cuyas negociaciones comenzaron en 1999.
El convenio eliminará progresivamente aranceles en casi todos los productos intercambiados entre las dos regiones durante un periodo de 15 años, abarcando sectores como el automotriz, los productos agrícolas, el vino, los lácteos y la industria textil. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, impulsaron la reactivación del pacto, luego de que su firma se pospuso en diciembre debido a exigencias adicionales por parte de Italia.
La firma se produce en un contexto de tensiones comerciales globales y una creciente competencia entre potencias económicas como Estados Unidos y China. La Unión Europea busca diversificar sus relaciones económicas y recuperar espacio en el comercio sudamericano, donde China se ha convertido en el principal socio de varios países del Cono Sur.
El acuerdo con Mercosur y la Unión Europea permitiría a los países sudamericanos atraer nuevas inversiones y ampliar su presencia en el mercado europeo. También abre la posibilidad de futuras negociaciones con otras economías como Canadá, Japón y Corea del Sur. En 2025, Mercosur concluyó un tratado con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), lo que refuerza su estrategia de apertura comercial.
El acuerdo contempla beneficios directos para el sector agroexportador del Mercosur, especialmente en Brasil y Argentina, donde se proyectan importantes incrementos en exportaciones agrícolas y reducciones arancelarias. Sin embargo, otras industrias como la automotriz y la farmacéutica podrían enfrentar mayor competencia europea.
La inclusión de normas ambientales y de bienestar animal en la versión final del acuerdo respondió a demandas del sector agrícola europeo, especialmente de Francia e Italia. Estas garantías permitieron que el Consejo Europeo aprobara la firma. Bolivia, que se incorporó como miembro pleno del Mercosur en 2024, se sumará gradualmente al tratado con un periodo de adaptación de hasta cuatro años.






