Tesla dejó de ser el fabricante líder mundial de vehículos eléctricos en 2025, tras reportar una disminución del 9% en sus entregas anuales, sumando un total de 1.64 millones de unidades vendidas. La empresa fue superada por su competidor chino BYD, que registró ventas por 2.26 millones de unidades durante el mismo periodo. La caída en las cifras de Tesla coincidió con el vencimiento de incentivos fiscales en Estados Unidos, una creciente competencia en mercados clave como Europa y Asia, y una respuesta negativa de parte de consumidores ante la postura política de su CEO, Elon Musk.
Durante el último trimestre de 2025, Tesla entregó 418,227 vehículos, por debajo del objetivo de 440,000 unidades estimado por analistas. El impacto de la eliminación del crédito fiscal de $7,500 dólares para vehículos eléctricos —eliminado por la administración Trump en septiembre— influyó significativamente en la baja demanda. A pesar del contexto adverso, las acciones de Tesla subieron alrededor de 11% en el año, aunque cayeron 2.6% en la última jornada bursátil de 2025. Analistas esperan que la compañía reporte una caída del 3% en ingresos y de casi 40% en ganancias por acción en los resultados del cuarto trimestre, previstos para finales de enero.
Frente a la caída en ventas, Tesla ha apostado por diversificar su modelo de negocio. En 2025, la empresa lanzó versiones más accesibles de los modelos Y y 3, con precios por debajo de los $40,000 dólares, para competir con autos eléctricos de origen chino. Además, Musk ha centrado su estrategia en servicios autónomos, como su red de robotaxis, que inició pruebas en Austin, Texas. Tesla espera expandir este servicio a otras ciudades en 2026, pese a los desafíos regulatorios y la competencia de Waymo. Paralelamente, la compañía planea iniciar la producción del Cybercab, un vehículo sin volante ni pedales, y continuar desarrollando robots humanoides para uso doméstico e industrial.






