El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció la eliminación de los subsidios a los combustibles, vigentes durante dos décadas, e informó sobre un incremento del 100% en los precios de la gasolina y el diésel. El precio del litro de gasolina pasó de 3,70 a 6,96 bolivianos, mientras que el diésel subió de 3,72 a 9,80 bolivianos.
Estos nuevos precios estarán vigentes durante seis meses. Además, se permitirá la libre importación de carburantes. En un mensaje oficial, el mandatario explicó que la decisión responde a la situación económica del país, marcada por escasez de dólares, inflación alta y falta de combustibles.
Para mitigar el impacto de la medida, Paz informó sobre un aumento salarial del 20% y el fortalecimiento de apoyos económicos dirigidos a personas mayores, estudiantes y trabajadores informales.
Afirmó que su administración recibió una economía en crisis, sin divisas y con un déficit fiscal proyectado en 12,5% del PIB. También destacó que el subsidio a los combustibles representaba un gasto anual de más de 2.000 millones de dólares, según datos proporcionados por el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
Durante su campaña electoral, y tras asumir la presidencia el 8 de noviembre, Rodrigo Paz se comprometió a realizar ajustes graduales en los precios de los combustibles, pero optó por aplicar un incremento inmediato.
El sector agroindustrial apoyó el retiro de subsidios ante la parálisis del aparato productivo, mientras que los transportistas públicos se pronunciaron por mantenerlos. Al cierre del anuncio, estaciones de servicio en La Paz suspendieron sus operaciones para actualizar sus tarifas. No se reportaron reacciones inmediatas de sindicatos ni organizaciones sociales.






