El consumo en México durante 2026 estará influenciado por un comportamiento más cuidadoso por parte de los compradores, derivado principalmente del aumento en los precios de alimentos, que sigue siendo una de las principales preocupaciones de los consumidores.
Esta tendencia se refleja en decisiones de compra más racionales, en las que el precio accesible será un factor determinante, según datos de NIQ México presentados en su informe “Perspectivas del consumidor: guía para 2026”.
A pesar de que la inflación general ha mostrado estabilidad, con un cierre de 3.8% en noviembre, los ingresos no presentan un crecimiento proporcional, lo que mantiene la presión sobre el poder adquisitivo.
Productos como el café y el cacao registraron incrementos de 26.9% y 127.9%, respectivamente, entre 2024 y 2025. Además, en 2026 se anticipa un encarecimiento de las bebidas con edulcorantes, debido al nuevo esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
A estos factores se suman la disminución de las remesas, el estancamiento del empleo formal y el crecimiento de la informalidad, como lo reportó el Inegi, con 831,800 nuevos empleos informales frente a una pérdida de 176,300 puestos formales en octubre.
Ante el aumento del costo de vida, el porcentaje de mexicanos que consideran estar en peor situación financiera aumentó de 25% a 29% respecto a 2024. Este entorno ha provocado que algunos consumidores reduzcan la compra de productos no esenciales o cambien a presentaciones más pequeñas.
En contraste, otros optarán por envases más grandes en artículos no perecederos por su menor costo por unidad. También se observa una tendencia hacia marcas propias y productos de bajo precio. Sin embargo, el segmento premium y súper premium también muestra crecimiento: los productos en esta categoría, que son entre 20% y 40% más caros que el promedio, aumentaron 8.2% en valor y 6.7% en volumen, destacando atributos como calidad, ingredientes saludables, innovación y sostenibilidad.






