Inicio CÓDIGO ECONÓMICO EMPRESARIAL Violencia en Michoacán: limoneros alzan la voz entre extorsiones y silencio forzado

Violencia en Michoacán: limoneros alzan la voz entre extorsiones y silencio forzado

La guerra por el control de las tierras limoneras en Michoacán no solo se mide en hectáreas, sino en vidas. En un ambiente marcado por el miedo, la extorsión y la inacción del Estado, los agricultores viven entre dos fuegos: el crimen organizado y un gobierno que parece mirar hacia otro lado.

En rancherías ocultas entre huertas de limón, muchos productores han decidido dejar secar parte de sus cultivos. “La delincuencia nos tiene muy agarrados”, dijo un agricultor, quien explicó que el precio por kilo que recibe no cubre ni la mitad de lo que gasta en producirlo.

Líderes asesinados por enfrentar al narco

La ejecución del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y del líder limonero Bernardo Bravo, marcó un antes y un después. Ambos denunciaban el control de los cárteles sobre el comercio agrícola y la infiltración del Estado. Hoy, sus comunidades han quedado huérfanas de voz.

Manzo, quien fue apodado “el Bukele mexicano”, fue asesinado el 1 de noviembre pese a tener 22 escoltas. Era uno de los pocos políticos que se enfrentaban abiertamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y que había pedido apoyo federal semanas antes de morir.

Por su parte, Bravo lideraba las protestas de limoneros contra la extorsión comercial. Su cadáver apareció a las afueras de Apatzingán días antes del crimen del alcalde.

“Ya no nos importa esconderlo”

Los cárteles actúan con impunidad. Según el sacerdote Gilberto Vergara, “ya no les interesa bajar el perfil porque tienen al Estado en sus manos, un gobierno cabeza abajo”. Él ha servido como puente entre los pobladores y las autoridades, aunque dice no esperar mucho del gobierno.

Michoacán, donde operan al menos seis grupos criminales como el CJNG, la Nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos, se ha convertido en un laboratorio de violencia. Lanzagranadas impresos en 3D, drones armados, minas caseras y redes de cámaras son parte del nuevo arsenal del narco.

El reto de Sheinbaum y la presión internacional

La presidenta Claudia Sheinbaum ha prometido una nueva estrategia con más inteligencia y coordinación. En respuesta al asesinato de Manzo, anunció el envío de 2 mil soldados adicionales a los ya desplegados. Sin embargo, pobladores y expertos siguen escépticos.

Estados Unidos vigila de cerca la situación, ya que Michoacán es clave para el tráfico de precursores químicos para drogas sintéticas y la exportación de aguacate, cuyo precio se ha visto afectado por la violencia.

¿Y ahora quién hablará?

Con los líderes asesinados, la pregunta en la región es quién se atreverá a denunciar. Algunas comunidades como Sevina han optado por la autodefensa, mientras otras, especialmente en el sur, siguen dominadas por el miedo y el silencio.

Para muchos, la única esperanza es que un grupo criminal logre imponerse a los demás y así “regrese” una supuesta paz. Mientras tanto, Michoacán vive una guerra sin fin.

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