PEF 2026: Mucho a programas sociales y deuda, poco a seguridad

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) quedó aprobado por la Cámara de Diputados esta semana, tanto en lo general como en lo particular. El proyecto contempla un gasto neto total de 10.2 billones de pesos para 2026, equivalente a un aumento real de 5.9% respecto a 2025.

¿Qué había planteado el Poder Ejecutivo (el gabinete de Claudia Sheinbaum) y que cambiaron los Legisladores? Aquí te digo.

Vamos primero con lo que planteaba el documento original. ¿Los grandes ganadores? En primer lugar, la Secretaría de Energía, con un incremento de 86.8% frente al año anterior. El aumento se explica por la continuidad de los proyectos de infraestructura energética. Pemex también sale fortalecido con 517,362 millones de pesos, 7.7% más en términos reales.

En materia social, evidentemente los programas sociales consolidan su papel central. Los 16 programas prioritarios concentrarán casi el 10% del gasto total, con un aumento real de 14.1% respecto al año anterior.

La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones también tuvo un aumento significativo, con un incremento de 23.7% y un presupuesto de 3,852 millones de pesos.

Hace sentido, pues esta Secretaría absorbió varias de las funciones de los desaparecidos Órganos Autónomos.
En el PEF enviado por el Ejecutivo, el Poder Judicial (el nuevo Poder Judicial) también era de los grandes ganadores, pues registraba un aumento de 17% en términos reales, con 85,960 millones de pesos.

El INE: gran perdedor. No que sorprenda, pero el Instituto Nacional Electoral (INE) tendrá 18.3% menos recursos en 2026 comparando contra este año.

Esta si sorprende. Bueno, igual y no a todos. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, aquella encabezada por Omar García Harfuch, sufre una reducción de 17.5% en su presupuesto para el próximo año. Esto en un contexto en el que la seguridad pública encabeza las preocupaciones ciudadanas, las cifras de violencia se mantienen elevadas y el Gobierno Federal parece no estar pudiendo hacer nada al respecto.

Algunos argumentan que no todo el gasto en seguridad se redujo: el gasto militar continúa en ascenso. El Ejecutivo planteó que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la de Marina (Semar) sí aumentarán su presupuesto. Sin embargo, estos recursos van más ligados con la construcción de obras públicas de infraestructura y otras labores que les han sido asignadas, que con la protección de la integridad de los mexicanos.

El sector cultural también se ve afectado con un recorte de 16%. La cultura seguirá siendo relegada a segundo o último plano. Eso, desgraciadamente, tampoco sorprende.

El gasto total en salud aumentará 5.9% en términos reales, aunque el impulso proviene principalmente del IMSS, que aumentará en 11.7% su presupuesto respecto a 2025. En contraste, la Secretaría de Salud enfrenta un recorte de 1.8%. Así, el gasto sanitario pasará de representar 2.5% a 2.6% del PIB, todavía lejos del 6% recomendado por la OMS.

¿Y la deuda? Para pagar los intereses y el servicio de deuda pública, se destinaron 1.57 billones de pesos (10.4% más de lo previsto para este año), lo que equivale al 4.1% del PIB.

Ahora, ¿qué cambió tras la discusión del proyecto en la Cámara de Diputados? Tras más de 20 horas continuas de ir y venir, los Diputados aprobaron el PEF con un paquete de reasignaciones de 17 mil 788 millones 100 mil pesos.

¿A quién le quitaron? Al Poder Judicial, al Instituto Nacional Electoral (INE), a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y a la Fiscalía General de la República (FGR).

¿A quién se lo dieron? A las Secretarías de: Agricultura y Desarrollo Rural, Educación Pública, Trabajo y Previsión Social, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, y Cultura.


¿Qué sucede ahora? El PEF se turna al Ejecutivo Federal (Presidenta) para su promulgación y publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

¿Por qué es importante? El PEF definirá en gran medida la ruta que tomará el Gobierno Federal el próximo año. El documento refleja con claridad las prioridades del primer tramo de este sexenio, al reforzar sectores estratégicos como energía y bienestar, mientras reduce recursos a seguridad y al Instituto Nacional Electoral (INE).

Preocupa que el contundente gasto en programas sociales y pensiones, aunado al pago de la deuda, generen menor espacio fiscal para inversiones productivas y otros gastos prioritarios. Se cuestiona también el recorte presupuestario al ámbito de la seguridad pública dada la situación del país. Quedará por verse el próximo año qué tan eficiente fue este arreglo presupuestario.

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