El plan del expresidente Donald Trump para importar carne de Argentina con el objetivo de reducir los precios de la carne de res en Estados Unidos generó rechazo por parte de ganaderos y organizaciones agrícolas del país. La propuesta busca contrarrestar los altos precios registrados recientemente, como los 6.32 dólares por libra de carne molida, aunque expertos del sector aseguran que el volumen de carne argentina es insuficiente para tener un impacto en el mercado.
Hasta julio, Estados Unidos había importado poco más de 72 millones de libras de carne argentina, una cantidad que representa una fracción menor frente a los más de 15 mil millones de libras que se producen a nivel nacional.
Diversas asociaciones, como la Asociación Nacional de Ganaderos y el Fondo de Acción Legal de Ganaderos y Agricultores Unidos, expresaron preocupación por los efectos de la medida en el mercado local. Argumentaron que aumentar las importaciones de carne contradice las políticas comerciales anteriores de Trump, como los aranceles a Brasil y las restricciones a México.
Los precios actuales favorecen a los productores estadounidenses tras años complicados marcados por sequías y bajos márgenes de ganancia. Sin embargo, la posibilidad de una mayor entrada de carne extranjera genera incertidumbre entre los ganaderos, lo que podría frenar nuevas inversiones en producción.
Desde el gobierno, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que se trabaja en medidas paralelas para fortalecer la industria nacional, como la apertura de más tierras para la ganadería y la creación de nuevas plantas de procesamiento. Rollins aseguró que se buscará equilibrar el apoyo a los ganaderos con la necesidad de estabilizar los precios para los consumidores.
Por su parte, productores argentinos mostraron interés en ampliar sus ventas a Estados Unidos, aunque economistas advirtieron que esto podría impactar negativamente en los precios locales en Argentina. Los detalles finales del plan aún no han sido anunciados, mientras algunos senadores republicanos pidieron claridad sobre la política y su impacto en el sector ganadero.






