Las intensas lluvias registradas en el centro y sureste de México provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra, dejando un saldo de al menos 41 personas fallecidas hasta el sábado, según datos de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).
El estado de Veracruz reportó 15 muertes y niveles de precipitación acumulada superiores a 540 milímetros entre el 6 y el 9 de octubre. En la ciudad de Poza Rica, el desbordamiento del río Cazones inundó barrios enteros con más de cuatro metros de agua, arrastrando vehículos, animales y provocando daños materiales de gran magnitud.
En Hidalgo, 16 personas murieron y 150 comunidades permanecen sin suministro eléctrico. En Puebla se confirmaron nueve fallecimientos y más de 16 mil viviendas resultaron afectadas.
Las autoridades informaron que otras 27 personas están desaparecidas en distintos puntos del país. En Veracruz, elementos del Ejército y la Marina continúan con tareas de rescate en 42 comunidades incomunicadas por deslaves y arroyos crecidos. A pesar de los esfuerzos, la ayuda tarda en llegar a zonas como Poza Rica, donde los habitantes comenzaron por cuenta propia a retirar escombros y recuperar lo que quedó de sus propiedades.
Los testimonios de la población reflejan la rapidez con la que avanzó el agua en algunas zonas. En Poza Rica, varios vecinos apenas lograron recoger algunas pertenencias antes de evacuar.
En medio del lodo y la oscuridad, maquinaria pesada trabaja para liberar las calles. La Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas tienen presencia limitada en la zona, mientras se multiplican los reportes de pérdidas humanas y materiales. Las autoridades continúan con el monitoreo de condiciones climáticas ante la posibilidad de nuevas lluvias en los próximos días.






