Durante la noche y madrugada del miércoles, aviones de combate israelíes ejecutaron bombardeos en Teherán y otras zonas del oeste de Irán, donde impactaron instalaciones nucleares y militares. El ejército israelí informó que los ataques destruyeron sitios de producción de centrifugadoras y componentes de misiles, además de depósitos de armamento. También reportó la interceptación de diez misiles iraníes. Por su parte, la agencia nuclear de Naciones Unidas confirmó que dos instalaciones relacionadas con el programa nuclear fueron alcanzadas por los bombardeos.
En respuesta, Irán lanzó una nueva serie de misiles hacia territorio israelí, aunque sin causar víctimas, según los primeros reportes. Las autoridades israelíes confirmaron que los proyectiles impactaron zonas residenciales, generando daños materiales y provocando la activación de las sirenas de alerta. Hasta el momento, organizaciones internacionales han contabilizado más de 585 fallecidos en Irán, incluidos altos mandos militares y científicos, así como 239 civiles. Israel ha registrado 24 muertos y cientos de personas heridas por los ataques iraníes desde el inicio del conflicto.
El vocero del Ministerio de Exteriores de Irán advirtió que cualquier intervención de Estados Unidos provocaría una guerra total en la región. La declaración fue dada a conocer por un medio internacional, aunque no se especificaron detalles adicionales. El líder supremo de Irán también se refirió a la posibilidad de participación estadounidense, señalando que causaría daños severos. Estas afirmaciones surgen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, exigiera la rendición de Irán y asegurara que no existen planes actuales para atacar al ayatolá Jamenei, pero que su ubicación es conocida por el gobierno estadounidense.






