Entre liturgias solemnes, cánticos en latín y el eco de los frescos de Miguel Ángel, comenzó este miércoles uno de los eventos más significativos del catolicismo: el cónclave para elegir al nuevo papa tras la muerte de Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia. La elección, como dicta la tradición, ocurre en total aislamiento dentro de la Capilla Sixtina, con los cardenales entregando sus celulares y cualquier medio de contacto con el exterior.
Este cónclave no es como los anteriores. Es el más geográficamente diverso en los 2.000 años de historia de la Iglesia: 108 de los 133 cardenales electores fueron nombrados por el propio Francisco, muchos de ellos originarios de países que jamás habían tenido un cardenal, como Mongolia, Suecia o Tonga. Un reflejo claro de la apuesta de Francisco por dar voz al llamado “sur global”.
Un proceso envuelto en misterio
La jornada inició con una misa en la majestuosa Basílica de San Pedro, presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, quien instó a sus compañeros a dejar de lado los intereses personales y buscar un líder que “despierte conciencias” y promueva la unidad.
Horas más tarde, los cardenales se trasladaron en procesión a la Capilla Sixtina, entonando la Letanía de los Santos y el himno Veni Creator Spiritus. Tras jurar mantener total secreto y evitar cualquier tipo de influencia externa, se cerraron las puertas: comenzó la votación.
Las señales de humo serán, como siempre, la única comunicación con el mundo exterior. Negro si no hay elección; blanco si el Espíritu Santo —como creen los fieles— ya ha inspirado a los cardenales a elegir al nuevo pontífice.
Jóvenes, laicos y mujeres: voces que piden ser escuchadas
Aunque el voto es exclusivo de los cardenales, las presiones del exterior no han pasado desapercibidas. En los días previos, jóvenes católicos enviaron cartas exigiendo mayor inclusión de mujeres y laicos en la toma de decisiones. Incluso, activistas lanzaron humo rosa sobre el Vaticano para visibilizar la demanda de la ordenación femenina.
“Estoy rezando por un papa joven que nos acompañe mucho tiempo”, dijo emocionada Lisette Herrera, turista dominicana de 54 años, quien prefirió visitar la Plaza de San Pedro en lugar de los clásicos turísticos de Roma.
Los retos del próximo papa
Quien resulte electo tendrá que enfrentar una Iglesia polarizada. El nuevo papa deberá decidir si continúa con el legado progresista de Francisco —quien abogó por una mayor apertura hacia la comunidad LGBTQ+, el medioambiente y los migrantes— o si gira hacia una línea más conservadora para evitar una fractura interna.
Además, el escándalo de abusos sexuales en la Iglesia sigue siendo una herida abierta. Los sobrevivientes han dejado claro que esperan acciones concretas del próximo pontífice.
¿Quién será el próximo líder de 1.400 millones de católicos?
Aunque no hay favoritos claros, suenan algunos nombres:
- Pietro Parolin, italiano de 70 años y mano derecha de Francisco como secretario de Estado.
- Luis Tagle, filipino de 67 años, posible primer papa asiático, con fuerte influencia en las misiones.
- Peter Erdo, húngaro de 72, representando al ala más conservadora.
A lo largo del siglo pasado, los cónclaves han durado entre uno y tres días. Si no hay elección rápida, el humo negro seguirá saliendo mientras el mundo observa expectante.
El Espíritu Santo tendrá la última palabra… pero la política, las tensiones y las esperanzas también están muy presentes en esta elección que definirá el rumbo de la Iglesia católica en un siglo marcado por el cambio.






