La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en el nuevo campo de batalla político en Estados Unidos, donde empresas tecnológicas como Google, Amazon, Meta, Microsoft y OpenAI enfrentan investigaciones y presiones para redefinir sus enfoques sobre equidad y sesgo ideológico en sus productos.
De la equidad al sesgo ideológico: el nuevo giro en la regulación de la IA
Tras retirarse de muchos programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en sus entornos laborales, las grandes tecnológicas ahora se enfrentan a un segundo ajuste: cómo diseñan y ajustan sus sistemas de IA.
En la Casa Blanca y el Congreso de mayoría republicana, la preocupación ya no gira en torno a la discriminación algorítmica, sino a la percepción de que la IA está siendo programada con una tendencia “demasiado progresista”.
Recientemente, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, presidido por el republicano Jim Jordan, envió citaciones a estas compañías para investigar si hubo presiones gubernamentales durante la administración Biden para influir en los sesgos de los algoritmos.
El Departamento de Comercio también eliminó menciones explícitas a la “equidad” en su reciente llamado a colaboración científica, enfocándose ahora en “reducir el sesgo ideológico” y promover la “competitividad económica”.
Preocupaciones sobre el futuro de una IA más inclusiva
Expertos como Ellis Monk, sociólogo de la Universidad de Harvard, muestran preocupación por el impacto de este nuevo entorno político. Monk colaboró previamente con Google para mejorar la representación de tonos de piel en herramientas de IA a través de su Escala Monk, un estándar que corrigió décadas de sesgos en tecnologías de imagen.
Aunque Monk no cree que los avances logrados sean revertidos, teme que el financiamiento y el impulso para nuevas iniciativas inclusivas puedan verse reducidos:
“Cuando el ambiente político cambia y la presión para salir rápido al mercado aumenta, los proyectos de equidad pueden quedar relegados”, advirtió.
De errores de IA a banderas políticas
El reciente error en el generador de imágenes de IA Gemini de Google —que mostraba representaciones históricamente inexactas en un esfuerzo por diversificar resultados— se convirtió en un símbolo de crítica para figuras conservadoras como el senador JD Vance, quien lo calificó como un ejemplo de “programas sociales antihistóricos”.
Desde entonces, líderes políticos como Donald Trump han prometido que, de regresar al poder, garantizarán que la IA desarrollada en EE.UU. esté “libre de sesgo ideológico” y proteja la “libertad de expresión”.
¿Doble estándar en el debate sobre el sesgo en IA?
Para expertos como Alondra Nelson, exdirectora de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, la discusión sobre sesgo ideológico reconoce implícitamente la existencia de sesgo algorítmico, el cual ha afectado históricamente áreas como vivienda, salud y justicia penal.
“Lamentablemente, ahora estos dos problemas —discriminación algorítmica y sesgo ideológico— se perciben como asuntos diferentes, lo que dificulta encontrar soluciones comunes”, concluyó Nelson.






