En un giro que mezcla tensión política con impacto económico global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que no tiene intención de despedir al presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, a pesar de sus fuertes críticas por no reducir las tasas de interés.
“No tengo intención de despedirlo”, afirmó Trump frente a periodistas, aunque no perdió oportunidad para volver a presionar al banco central. “Creemos que es el momento perfecto para bajar las tasas”.
Las declaraciones llegan días después de que Trump sugiriera públicamente que podía remover a Powell “muy rápido”, lo que sacudió a los mercados financieros y provocó una caída en Wall Street, ante el temor de que la política monetaria estadounidense quedara sometida a presiones políticas.
Trump vs. Powell: una relación incómoda
La tensión entre Trump y Powell no es nueva. El presidente lleva meses reclamando una política monetaria más flexible, mientras que el jefe de la Fed mantiene una postura más cautelosa frente al comportamiento de la inflación y las condiciones del mercado laboral.
“La inflación prácticamente no existe”, dijo Trump el lunes en su plataforma Truth Social. Según el presidente, la caída en los precios de la energía y los alimentos justifica nuevos recortes en las tasas de interés.
Sin embargo, la Fed ha mantenido su tasa de interés de referencia en 4,33%, luego de haberla bajado un punto completo desde agosto pasado, en respuesta al enfriamiento de la inflación.
Powell responde con independencia
Powell ha sido claro al señalar que la independencia de la Reserva Federal es clave para proteger la economía de decisiones motivadas por la política.
La semana pasada, en un discurso en Chicago, Powell advirtió que los aranceles comerciales impulsados por Trump podrían aumentar la inflación y desacelerar el crecimiento económico. “Lo anunciado hasta ahora ya supera lo anticipado, y lo mismo podría pasar con los efectos negativos”, afirmó.
¿Puede Trump despedir a Powell?
Aunque Trump insiste en que podría remover a Powell, la ley establece que el presidente de la Fed solo puede ser destituido por “una causa justificada”, lo que hace difícil legalmente su despido por desacuerdos en política monetaria.
No obstante, el simple hecho de que el presidente cuestione públicamente su permanencia ya genera incertidumbre entre los inversores, que temen una Fed menos independiente.






