Lo que comenzó como simples búsquedas en Google sobre el islam terminó convirtiéndose en una pesadilla. Un niño de 12 años en Francia fue arrestado y condenado por delitos relacionados con terrorismo, después de pasar meses consumiendo contenido ultra violento en internet, incluyendo decapitaciones, torturas y tutoriales para fabricar bombas.
El caso ha encendido las alarmas de las agencias antiterroristas de Europa y el mundo, que advierten sobre una nueva amenaza: niños radicalizados digitalmente, atrapados en un oscuro laberinto de propaganda extremista al que acceden desde sus teléfonos, tablets o computadoras.
De los videojuegos al extremismo online
Según las investigaciones, la radicalización de este menor fue un proceso silencioso. Su madre pensaba que su hijo pasaba horas en su habitación haciendo tareas o jugando videojuegos. La realidad era muy distinta: el niño acumuló más de 1.700 videos yihadistas y varios terabytes de contenido violento.
Lo más preocupante es que este patrón se repite en varios países. Los algoritmos de internet, las redes sociales y los chats encriptados están facilitando el acceso de menores de edad a contenidos prohibidos y extremadamente peligrosos.
Una amenaza que crece en Europa y el mundo
Datos de las autoridades francesas revelan que en 2022 solo se acusó a dos menores por delitos de terrorismo. En 2023 la cifra se disparó a 15 y el año pasado llegó a 19. Algunos de estos adolescentes apenas tenían 14 o 15 años.
Este fenómeno no es exclusivo de Francia. En Alemania, Bélgica, Austria y Reino Unido, los servicios de inteligencia también están enfrentando casos de adolescentes involucrados en complots terroristas tras ser radicalizados en línea.
Incluso se descubrió un plan en Austria, en 2023, donde tres jóvenes de 17, 18 y 19 años planeaban un ataque inspirado por ISIS durante un concierto de Taylor Swift.
¿Cómo empieza la radicalización digital?
Los investigadores afirman que muchos de estos casos comienzan con curiosidad o búsquedas inocentes en internet. A partir de ahí, los algoritmos y los enlaces sugeridos arrastran a los niños a un espiral de violencia digital.
En muchos casos, los menores empiezan consumiendo pornografía violenta o videos de cárteles de droga. Luego, un par de clics los lleva a la propaganda yihadista o a grupos extremistas que les ofrecen un “propósito” o una identidad.
Este proceso puede tardar apenas unos meses. Además, los menores saben cómo borrar su historial y ocultar sus actividades, lo que complica aún más la detección.
¿Qué están haciendo los gobiernos?
Ante esta amenaza creciente, agencias de seguridad de todo el mundo han pedido acciones urgentes. La red de inteligencia conocida como “Five Eyes” (EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) advirtió en diciembre de 2024 que los menores radicalizados pueden representar el mismo nivel de amenaza que los adultos.
En Francia, Alemania y Austria se están desarrollando estrategias para monitorear mejor las redes sociales y evitar que los jóvenes caigan en estas redes de violencia.
Por su parte, el niño francés de 12 años, tras ser condenado, se encuentra en un centro de rehabilitación sin acceso a internet y bajo la supervisión de expertos.






