María Dolores Patrón, líder del colectivo Madres Buscadoras de Quintana Roo, localizó los restos de su hija, Francisca Mariner Flores, después de cuatro años y medio de búsqueda. El cuerpo, hallado en 2020 tras su asesinato, permaneció en calidad de desconocido en una morgue de Cancún debido a la falta de pruebas genéticas oportunas. A pesar de las insistencias de Patrón, las pruebas genéticas no se realizaron de inmediato, lo que retrasó la identificación del cuerpo hasta dos meses atrás, cuando una comparación con el ADN de su nieta confirmó la identidad.
Este caso evidencia la crisis forense en México, donde, según cifras oficiales, hay más de 52 mil cuerpos sin identificar. La desaparición y posterior asesinato de Mariner Flores, quien fue encontrada en un terreno baldío tras ser víctima de violencia extrema, llevó a la condena de 50 años de prisión para su pareja, procesado gracias a la declaración de un testigo. La situación también pone en relieve las deficiencias en los procedimientos de identificación en morgues de la región.
La Fiscalía de Quintana Roo informó que se abrirá una carpeta de investigación por presunta negligencia en el manejo de este caso y otros similares. En fechas recientes, se identificaron los restos de William Hernández Zapata, desaparecido en 2017, tras esfuerzos del mismo colectivo para exigir pruebas genéticas. Patrón ha señalado la necesidad de mayor agilidad en estos procesos y expresó su pesar por el largo tiempo transcurrido para recibir respuestas sobre el paradero de su hija.






