El Gobernador morenista de Chiapas, Rutilio Escandón, ha permanecido silente frente a la reciente ola de violencia provocada por cárteles de narcotráfico en la región sur de la entidad, limítrofe con Guatemala.
Pese a la intensificación de actos delictivos, no ha emitido comentarios ni acciones específicas para atender a los habitantes atemorizados.
Paralelamente, Escandón destacó otras áreas, como el turismo, obras hidráulicas, y la supervisión del Tren Maya durante la visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Sin embargo, mientras resaltaba estos logros, la región enfrentaba narcobloqueos y desabasto a raíz de la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa.
La Diócesis de San Cristóbal de las Casas, el 23 de septiembre, denunció la inacción gubernamental ante el avance criminal, etiquetando al Estado como “fallido”.
Municipios como Chicomuselo, Amatenango de la Frontera, y Frontera Comalapa han sido escenarios de tensión. En Frontera Comalapa, pobladores aplaudieron recientemente un convoy del Cártel de Sinaloa.
La crisis ha llevado a la suspensión de clases, bloqueos carreteros, y control criminal sobre migración y distribución de productos básicos.
AMLO, por su parte, ha minimizado la situación, considerándola “propaganda”. En una conferencia reciente, evadió preguntas sobre Chiapas y solicitó al Gobernador pronunciarse, quien, a su vez, evitó dar declaraciones.






