Las largas filas en los bancos de alimentos de todo Estados Unidos han regresado, debido a que los trabajadores estadounidenses, abrumados por la inflación.
Con los precios de la gasolina por los cielos junto con los costos de los comestibles, muchas personas buscan alimentos de caridad por primera vez, y más de ellas lo hacen a pie.
La inflación en Estados Unidos está en su punto más alto de los últimos 40 años.
Los bancos de alimentos, que habían comenzado a ver un cierto alivio cuando la gente volvió al trabajo después de los confinamientos por la pandemia, están pasando apuros para satisfacer las necesidades a últimas fechas, ya que además los programas federales proporcionan menos alimentos para distribuir, las donaciones de las tiendas de comestibles han disminuido y las donaciones en efectivo no alcanzan para lo mismo.
El aumento de los precios de los alimentos se produce después de que los gobiernos estatales pusieran fin a las declaraciones de desastre por COVID-19 que permitían aumentar temporalmente las prestaciones del SNAP, el programa federal de cupones de alimentos que cubre a unos 40 millones de estadounidenses.
Los responsables de Feeding America afirmaron que los datos oficiales del segundo trimestre no estarán listos sino hasta agosto, pero que los bancos de alimentos de todo el país les han comentado que la demanda se está disparando.
Con información de AP






