En la Ciudad de México y bajo grandes carpas, unos 500 refugiados ucranianos esperan bajo un sol abrasador a que el gobierno de Estados Unidos les diga que pueden entrar.
El gobierno de Estados Unidos anunció el programa Unión para Ucrania el 21 de abril. Cuatro días después, los ucranianos que llegaban a la frontera entre Estados Unidos y México dejaron de verse exentos de la norma asociada a la pandemia que se ha utilizado en los dos últimos años para devolver con rapidez a migrantes sin siquiera oportunidad de pedir asilo.
En lugar de eso, tendrían que aplicar al programa desde Europa u otros países como México.
Casi 5,5 millones de ucranianos, en su mayoría mujeres y niños, han huido de Ucrania desde que Rusia invadió su país vecino el 24 de febrero, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.
Las citas en los consulados estadounidenses en Europa son escasas y la reubicación de refugiados toma tiempo, lo que hacía de México la mejor opción.
El campo en Ciudad de México ofrece un lugar seguro donde esperar. Se levantó en un gran recinto deportivo, de modo que se veía a los refugiados ucranianos paseando niños en carrito por las veredas, jugando al fútbol o al voleibol o incluso nadando.
Sin embargo, se les ha advertido que si bien son libres de salir del recinto, nadie es responsable de su seguridad. Iztapalapa, el barrio más poblado de la capital, es también el más peligroso.
El gobierno mexicano presta seguridad al campo con unos 50 agentes, dijo Polo. La Armada también ha habilitado una cocina portátil para servir comidas.
Con información de AP




