Este lunes, la Ciudad de México inicia a disfrutar las ventajas del semáforo verde, es decir, el nivel más bajo en el semáforo de alerta por Covid-19.
Sin embargo, en la práctica el paso de amarillo a verde representa cambios mínimos en la vida diaria, puesto que el ritmo de vida cotidiana hace mucho que regresó a gran parte de la “normalidad”.
Los eventos multitudinarios al aire libre, que habían operado al 75 por ciento de su capacidad, ahora no tienen límite de aforo, aunque aún se requiere que los asistentes porten mascarillas.
Esto es importante puesto que en unas semanas la Ciudad será sede la carrera de Fórmula Uno.
Bares, clubes y salones de fiestas podrán operar durante una hora más y permanecer abiertos hasta la 1 de la mañana.
El número de pacientes hospitalizados por Covid-19 o de casos sospechosos en el área metropolitana ha ido en descenso desde mediados de agosto y se aproxima al mínimo registrado en junio pasado.
El declive sigue a pesar del regreso a las clases presenciales en las escuelas de la capital desde el mes pasado, aunque muchos de los estudiantes no acuden a tiempo completo.
Con información de AP






