Después de casi seis meses de gobierno en los que ha estado lidiando con la pandemia a cada paso, el presidente Joe Biden estaba decidido a celebrar.
“Hoy, en toda esta nación, podemos decir con confianza: Estados Unidos está recuperándose”, declaró Biden el domingo. El mandatario fue anfitrión de más de 1.000 invitados que acudieron al jardín sur de la Casa Blanca para participar en las celebraciones por el Día de la Independencia.
Biden quería que todos los estadounidenses también celebraran, luego de haber soportado 16 meses de restricciones por la pandemia y más de 605.000 decesos.
De cualquier forma, todavía no es momento de declarar “Misión cumplida”. Más de 200 estadounidenses siguen muriendo por COVID-19 diariamente, una variante más infecciosa del virus se propaga rápidamente por el país y el resto del mundo, y decenas de millones de estadounidenses han optado por no recibir una vacuna que podría salvarles la vida.
El evento del domingo en la Casa Blanca fue el más grande que haya tenido su presidencia hasta la fecha, el indicio más claro hasta el momento de que Estados Unidos ha avanzado a una nueva fase en su respuesta al virus. Al pasar de una emergencia nacional a una crisis focalizada de responsabilidad individual, el país también pasó de la vacunación de estadounidenses a la promoción de la salud global.
“Este año, el 4 de Julio es un día de celebración especial, debido a que estamos emergiendo de la oscuridad de un año de pandemia y aislamiento, un año de doloroso temor y pérdidas devastadoras”, subrayó el presidente instantes antes de que los fuegos artificiales iluminaran el cielo de la capital.
Con información de AP






