Los países europeos están acelerando sus campañas de vacunación contra el COVID-19 para superar el ritmo al que se propaga la variante delta del coronavirus.
Las naciones europeas buscan evitar que los hospitales vuelvan a saturarse de pacientes luchando por sus vidas.
La urgencia coincide con los meses de vacaciones de verano en el continente, cuando el buen tiempo deja más reuniones sociales.
Las normas de distancia social suelen ignorarse, especialmente entre los jóvenes, y en algunas naciones se está eliminando la regla de usar el cubrebocas.
Los incentivos para que la población se vacune van desde regalar comestibles y vales para viajes y ocio, hasta sorteos de premios. El presidente de Chipre ha apelado incluso al patriotismo.
El riesgo de contagio por la variante delta es muy alto para comunidades que no han iniciado o completado la vacunación, señaló el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades.
Se estima que para finales de agosto, el 90% de los casos que se registren en la Unión Europea estarán causados por esta variante del virus.






