Sólo porque Pfizer desea ofrecer una tercera dosis de refuerzo de la vacuna contra el Covid-19 no significa que ello sea necesario. De hecho, las autoridades de salud internacionales aseguran que las dos dosis parecen ser suficientes, por ahora.

A nivel mundial los expertos están estudiando los efectos de las vacunas para determinar si es necesaria una tercera inyección. Al mismo tiempo, proliferan las voces que piden inmunizar a más personas, argumentando que no existiría la amenaza de las variantes nuevas si más gente en Estados Unidos y el resto del mundo se vacunaran.

“Si la gente quiere dejar de escuchar tanto sobre las nuevas variantes, lo que se tiene que hacer que todos los países tengan acceso a las vacunas”, opinó Jennifer Nuzzo, especialista de salud pública de la Universidad Johns Hopkins.

¿Por qué se analiza una tercera dosis?

Las autoridades estadounidenses de salud han afirmado desde hace tiempo que es posible que algún día la gente necesite una inyección adicional, como ocurre con muchas otras vacunas.
Las compañías no divulgaron datos científicos y las autoridades estadounidenses respondieron tajantemente que por ahora no se necesitan más dosis y que será el gobierno, no las compañías farmacéuticas, quien decidirá si eso cambia.

La Organización Mundial de la Salud declaró el lunes que no hay suficientes evidencias de que es necesaria una tercera inyección. Pidió además que las dosis excedentes sean donadas a los países pobres en vez de ser usadas para mejorar la inmunidad de la gente adinerada.

¿El debate es debido a las variantes?

No, los científicos también están estudiando si la inmunidad en general está disminuyendo entre las personas vacunadas. Si llega a disminuir mucho, es posible que sea necesaria una inyección de refuerzo.

Los anticuerpos suelen ir desapareciendo con el tiempo. Eso es normal, ya que el organismo humano no necesita estar en estado de máxima alerta todo el tiempo.

Sin embargo, los anticuerpos no son su único método de protección. Para el momento en que disminuyen, el organismo ha generado otras defensas como las células B, que cuando el organismo es atacado “explotan y empiezan a dividirse como locas” para crear más anticuerpos, explicó el inmunólogo de la Universidad de Pensilvania Scott Hensley.

Otra defensa son las células T, que matan células infectadas y así evitan que se agrave la enfermedad.

Los estudios más recientes apuntan a que los anticuerpos no son tan eficaces contra la variante delta como lo son contra las versiones anteriores del coronavirus, pero que siguen protegiendo. El temor ahora más bien es por la posibilidad de mutaciones futuras que sean inmunes a las vacunas actuales, algo que se puede evitar solamente si se frenan los contagios en todos lados.

Con información de AP

Dejar una comentario

Por favor ingresa tu comentario
Por favor introduce tu nombre aquí
Captcha verification failed!
CAPTCHA user score failed. Please contact us!