La probabilidad de que la calificación de riesgo de crédito de México sufra un deterioro crítico que le haga perder el grado de inversión es un escenario poco probable. A pesar del entorno global de volatilidad y los recientes ajustes de las agencias internacionales, el país mantiene una sólida combinación de fortalezas económicas y estabilidad política interna.
Así lo aseguró Alejandro Javier Saldaña Brito, economista jefe del Banco Ve por Más (BX+), quien descartó que la nota soberana del país caiga a corto plazo en el terreno de grado especulativo (también conocido coloquialmente en los mercados como “bono basura”). El analista destacó que el blindaje financiero mexicano cuenta con pilares institucionales robustos que sirven de anclaje frente a la incertidumbre.
Los pilares que blindan el grado de inversión
Para los mercados internacionales y los comités de evaluación de riesgos, existen variables fundamentales que sostienen la certidumbre en el país. Saldaña Brito explicó que las condiciones externas de la nación son notablemente sólidas, sustentadas en un déficit de la cuenta corriente bastante controlado y un esquema de liquidez internacional altamente competitivo.
Entre los principales elementos de protección económica se encuentran:
- Altos niveles de reservas internacionales en el Banco de México.
- Un régimen de tipo de cambio flexible que amortigua los choques externos.
- Una línea de swaps activa con la Reserva Federal de los Estados Unidos.
- Acceso inmediato a fondos mediante las líneas de crédito flexibles con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“México es un país bastante grande y diversificado en temas económicos. Entonces también eso ayuda a anclar la calificación”, expuso el economista jefe de BX+.
Los focos rojos: Finanzas públicas y el costo de Pemex
A pesar del optimismo respecto al grado de inversión, el directivo de BX+ advirtió que el panorama fiscal para el gobierno federal presenta retos severos que se han agudizado considerablemente. El margen de maniobra en las finanzas públicas se ha reducido considerablemente, arrastrando limitantes estructurales difíciles de revertir.
El principal desafío radica en las restricciones del gasto corriente. La presión presupuestal ejercida por el financiamiento a los programas sociales, el incremento en el costo financiero global de la deuda y los constantes apoyos económicos dirigidos a Petróleos Mexicanos (Pemex) complican la estabilización de los niveles de endeudamiento acelerados.
A este panorama de egresos se suma la debilidad estructural de los ingresos públicos. La combinación de una economía que avanza a un ritmo moderado y una base contributiva históricamente pequeña limita la recaudación fiscal necesaria para equilibrar la balanza de pagos nacional. De acuerdo con el especialista, esta falta de flexibilidad fiscal es lo que las agencias calificadoras internacionales han comenzado a penalizar en sus reportes más recientes.
En el último peldaño: Las notas de las calificadoras
El mapa de riesgo crediticio sitúa actualmente a la deuda soberana de México en una posición de extrema vigilancia por parte de Wall Street. Dos de las tres firmas calificadoras más influyentes del planeta ubican al país en la frontera misma de la pérdida del grado de inversión.
| Agencia Calificadora | Calificación Actual | Perspectiva / Tendencia | Situación en el Tablero de Riesgo |
| Moody’s | Baa3 | Estable | Último peldaño antes del grado especulativo |
| Fitch Ratings | BBB- | Estable | Último peldaño antes del grado especulativo |
| Standard & Poor’s (S&P) | BBB | Negativa | Un escalón arriba del límite mínimo |
Las alertas se encendieron de manera formal tras los movimientos coordinados de las agencias. Moody’s aplicó un recorte a la calificación de riesgo crediticio de México, pasando la nota de Baa2 a Baa3. Aunque estabilizó la perspectiva, esta acción dejó al país a un solo paso de perder la categoría preferencial de inversión.
Este movimiento se concretó apenas una semana después de que Standard & Poor’s (S&P) modificara la perspectiva de la deuda soberana de estable a negativa. Dicho ajuste técnico eleva matemáticamente la probabilidad de que la firma degrade la nota mexicana dentro de los próximos 18 meses si las variables fiscales no mejoran.
El impacto inmediato de este deterioro institucional implica una consecuencia económica directa: el país se verá obligado a pagar un costo de financiamiento mucho más elevado por los recursos y capitales que decida emitir u obtener dentro de los mercados financieros internacionales.






