La cruzada del presidente argentino, Javier Milei, contra la inflación ha sufrido un duro revés. Tras nueve meses de aceleración ininterrumpida, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reportó que el costo de vida en marzo escaló un 3.4%, la cifra más alta registrada en el último año. Este repunte, influenciado directamente por el alza global de los combustibles tras la crisis en Medio Oriente, pone en duda las metas económicas del gobierno ultraliberal para este 2026.
Los motores de la subida: Combustibles y educación
El dato de marzo (que supera el 2.9% de febrero) dejó la inflación interanual en un alarmante 32.6%. Según el informe oficial, los rubros que más castigaron el bolsillo de los argentinos fueron:
- Educación: Con un incremento del 12.1% debido al inicio del ciclo escolar.
- Transporte: Subió un 4.1%, arrastrado por un aumento del 20% en los combustibles en lo que va del año.
- Servicios básicos: La electricidad y el gas registraron un alza del 3.7%.
“El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, admitió Milei a través de sus redes sociales, aunque insistió en que existen elementos para esperar un retorno al “sendero decreciente” en el corto plazo.
El respaldo de EE. UU. frente al ajuste del FMI
En contraste con el optimismo del gobierno, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reajustó sus previsiones, elevando la estimación de inflación anual para Argentina al 30.4%, casi el doble de lo previsto inicialmente. Sin embargo, el Tesoro de Estados Unidos salió al paso para respaldar a su aliado.
Scott Bessent, secretario del Tesoro, destacó que bajo el mando de Milei, 10 millones de personas han salido de la pobreza y elogió la acumulación de reservas internacionales. Este respaldo se ha traducido en una línea de crédito (swap) de 20,000 millones de dólares, vital para estabilizar los mercados financieros tras las recientes elecciones legislativas.






