La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) rechazó categóricamente las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un supuesto bloqueo del Estrecho de Ormuz. A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el cuerpo militar de élite aseguró que la vía marítima permanece bajo su “gestión inteligente” y abierta al paso de buques civiles.
Esta reacción surge tras el anuncio de Washington de cerrar el paso y retirar las minas colocadas por la República Islámica, en lo que representa una nueva escalada de tensión tras el fracaso de las negociaciones nucleares en Pakistán.
Advertencia a fuerzas militares
La Armada de la Guardia Revolucionaria fue enfática al señalar que no tolerará la presencia de activos militares extranjeros en la zona:
- Estatus de la vía: Irán sostiene que el estrecho está abierto al “paso inocuo de buques civiles”, aunque sujeto a regulaciones específicas.
- Amenaza directa: Cualquier embarcación militar que intente aproximarse será considerada una violación del alto el fuego.
- Consecuencias: El cuerpo militar advirtió que tales intentos serán objeto de una “respuesta contundente”.
El origen del conflicto: Peajes y programa nuclear
La disputa por el estrecho, por donde transita el 20% del petróleo mundial, ha sido un punto crítico desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
El presidente Trump justificó las medidas de represalia —que incluyen el bloqueo de buques que paguen peajes a Irán— debido a la negativa de Teherán de renunciar a su programa nuclear durante las conversaciones del sábado 11 de abril. Según la administración estadounidense, el cobro de dichos peajes es motivo suficiente para interceptar la navegación.
Falta de consenso internacional
A pesar de la postura agresiva de Washington, la estrategia de bloqueo naval parece carecer de apoyo aliado total. Aunque Trump sugirió que el Reino Unido colaboraría en las operaciones para cerrar el estrecho, el gobierno británico se negó formalmente a participar en dicha medida más tarde.
Por ahora, el Estrecho de Ormuz se mantiene como el epicentro de una crisis global, con ambas naciones reclamando el control operativo de la ruta mientras el riesgo de una confrontación directa aumenta ante la advertencia de “tolerancia cero” emitida por Teherán.
Con información de EFE






