Miles de ciudadanos iraníes formaron cadenas humanas este martes 7 de abril de 2026 en torno a infraestructuras críticas, como centrales eléctricas y puentes históricos, en respuesta a las amenazas de bombardeo emitidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Las movilizaciones, impulsadas por una campaña de unidad nacional, se registraron en puntos estratégicos de todo el país. En la capital, Teherán, cientos de personas se concentraron en la central de Damavand, la más grande de Irán. Protestas similares ocurrieron en la planta de Bisotun (Kermanshah), la central termoeléctrica de Tabriz y la planta Shahid Rajaei (Qazvín).
Además de la infraestructura energética, los manifestantes protegieron monumentos civiles, como el puente histórico de Dezful, de más de 1,700 años de antigüedad. Figuras de la cultura iraní, entre ellos el músico Ali Gamsari y el cantante Benyamin Bahadori, se sumaron a estas guardias civiles en las inmediaciones de los posibles objetivos militares.
El viceministro de Asuntos de la Juventud, Alireza Rahimi, calificó estas acciones como un símbolo de resistencia y advirtió que cualquier ataque contra infraestructura pública constituye un crimen de guerra. Las tensiones alcanzan su punto máximo ante el vencimiento del ultimátum de la Casa Blanca, fijado para las 20:00 horas (tiempo de Washington D.C.), que exige la reapertura total del Estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por Teherán para buques no aliados.






