Apenas una hora después de que los primeros misiles impactaran suelo iraní, el mensaje del presidente Donald Trump fue contundente: “Es el momento de tomar el control de su destino”. Con el liderazgo de la República Islámica decapitado tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei, la Casa Blanca apuesta por un cambio de régimen inmediato. Sin embargo, la historia sugiere que derrocar a una teocracia represiva es mucho más complejo que ganar una guerra aérea.
Las “guerras eternas” que Trump prometió evitar
Resulta paradójico que un presidente que basó su campaña en el lema “Estados Unidos primero” y en la promesa de abandonar la “construcción de naciones”, hoy encabece la intervención más agresiva en Oriente Medio en décadas.
En 2025, el propio Trump criticó a sus antecesores afirmando que los “constructores de naciones” destrozaron más países de los que ayudaron. Hoy, la pregunta para la comunidad internacional es si Washington entiende realmente en qué se está metiendo o si está a punto de repetir los errores de Irak y Afganistán.
El fantasma de 1953 y el historial de intervenciones
Irán no es un terreno desconocido para la inteligencia estadounidense. En 1953, la CIA orquestó un golpe que otorgó poder absoluto al sha Mohammad Reza Pahlavi, cuya impopularidad terminó detonando la Revolución Islámica de 1979. Este ciclo de intervención y retroceso es una constante en la política exterior de Washington:
- América Latina: Desde la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba hasta el apoyo a la “Contra” en Nicaragua, la intervención directa rara vez ha traído estabilidad democrática a largo plazo.
- Vietnam y Panamá: Ejemplos donde los objetivos iniciales terminaron en conflictos prolongados o vacíos de poder peligrosos.
El modelo “Venezuela”: ¿Una pista para Teherán?
Lo ocurrido recientemente en Caracas tras la captura de Nicolás Maduro podría ser el espejo de lo que la Casa Blanca busca en Irán. En Venezuela, Washington no apostó por la figura de la resistencia, María Corina Machado, sino que mostró disposición a trabajar con Delcy Rodríguez, una figura del propio chavismo.
“Hay quienes podrían afirmar que lo que hicimos en Venezuela no es un cambio de régimen. El régimen sigue en su lugar. Solo hay una persona que falta”, señala Jonathan Schanzer, de la Foundation for Defense of Democracies.
El reto: ¿Existen pragmáticos en el régimen iraní?
A diferencia de Venezuela, Irán es una teocracia donde la ideología y la religión son el cemento del Estado. Los analistas dudan que los “verdaderos creyentes” del sistema iraní cambien de bando.
Aunque la economía está en ruinas y la disidencia interna es fuerte, el riesgo es que cualquier líder que surja bajo el ala de Estados Unidos sea visto como un “títere ilegítimo”, lo que podría derivar en una guerra civil o en la llegada de un nuevo dictador. Como señala Phillips O’Brien, profesor de la Universidad de St. Andrews: “El poder aéreo puede dañar a un liderazgo, pero no garantiza que se introduzca algo nuevo”.






