Esta semana reabrió el cruce fronterizo de Rafah entre Gaza y Egipto, una vía de comunicación que los funcionarios palestinos proclamaron como una “ventana de esperanza” después de dos años de guerra.
Pero esa esperanza se ha visto obstaculizada por desacuerdos sobre quién debería ser permitido pasar, retrasos de varias horas y reportes de viajeros palestinos que afirman haber sido esposados e interrogados por soldados israelíes.
Muchas menos personas de las esperadas han cruzado en ambas direcciones. Las restricciones negociadas por funcionarios israelíes, egipcios, palestinos e internacionales permiten que solo 50 personas puedan regresar a Gaza cada día y que 50 pacientes médicos, junto con dos acompañantes por cada uno, puedan salir.
Durante los primeros cuatro días, solo 36 palestinos que requerían atención médica pudieron salir hacia Egipto, además de 62 acompañantes, según datos de las Naciones Unidas.
Los funcionarios palestinos señalan que casi 20 mil personas en Gaza buscan salir para recibir atención médica que, según afirman, no está disponible en el territorio devastado por la guerra.
En medio de la confusión en torno a la reapertura, se informó que el cruce de Rafah estuvo cerrado el viernes y el sábado.
Con informción de AP






