En un avance sin precedentes para la seguridad económica global, Japón anunció la exitosa perforación y recuperación de sedimentos con tierras raras desde el lecho marino profundo. La operación, realizada cerca de la remota isla de Minamitorishima, marca el primer paso en firme del país nipón para romper su dependencia de las exportaciones chinas en minerales críticos.
El buque Chikyu hace historia en el Pacífico
El buque de perforación de aguas profundas Chikyu (que significa “Tierra”) logró extraer el sedimento a una profundidad récord de casi 6,000 metros. El primer ministro Sanae Takaichi calificó el logro como un “hito mundial” a través de un comunicado, subrayando que este es el punto de partida hacia la industrialización de recursos nacionales.
“Haremos esfuerzos para lograr cadenas de suministro resilientes y evitar la dependencia excesiva de un país en particular”, declaró Takaichi, en clara alusión a las restricciones comerciales impuestas por Beijing.
¿Por qué son vitales las tierras raras?
Estos minerales son el “corazón” de la tecnología moderna. China controla actualmente la mayor parte de la producción global de tierras raras pesadas, las cuales son indispensables para:
- Defensa: Sistemas de guía y radares.
- Vehículos Eléctricos: Fabricación de imanes potentes y resistentes al calor.
- Energías Limpias: Turbinas eólicas y componentes electrónicos.
Un escudo contra la presión de Beijing
La urgencia de Japón por desarrollar su propia minería submarina surge tras el aumento de tensiones con el gobierno de Xi Jinping. Recientemente, China suspendió las exportaciones de bienes de doble uso (civil y militar) a Japón, lo que encendió las alarmas sobre un posible bloqueo total de minerales críticos.
Los investigadores estiman que los depósitos alrededor de Minamitorishima son tan vastos que podrían cubrir la demanda de tierras raras por cientos de años. Sin embargo, las autoridades advirtieron que el siguiente desafío será demostrar la viabilidad económica de procesar este lodo marino a escala industrial.






