En medio de una relación marcada por la revocación de visas, amenazas de aranceles y acusaciones directas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó a Washington para sostener un encuentro decisivo con su homólogo estadounidense, Donald Trump. La cita en la Casa Blanca ocurre en un contexto de máxima fricción, luego de que Washington descertificara a Colombia por el auge en la producción de hoja de coca.
Un llamado a las plazas ante la presión externa
Antes de partir, el mandatario colombiano sorprendió con un mensaje a su base social, convocando a los ciudadanos a manifestarse en las plazas el próximo martes. “Los espero… para hacer la cadena de los afectos, la certeza del amor”, declaró Petro a la televisión estatal RTVC, subrayando su intención de lograr un “pacto por la vida” en las Américas.
Sin embargo, el tono desde la Oficina Oval ha sido pragmático y exigente. Aunque Trump se mostró optimista tras una llamada telefónica previa, su postura sigue siendo firme: “Es necesario prohibir la entrada de cocaína y otras drogas”, sentenció el mandatario estadounidense semanas antes del encuentro.
Los puntos críticos de la agenda bilateral
La relación entre Bogotá y Washington ha vivido un “invierno diplomático” provocado por tres ejes de conflicto que Petro busca desactivar en esta visita:
- Narcotráfico: Estados Unidos acusa a Petro de permitir “fábricas de cocaína” y retiró la certificación al país.
- Crisis Regional: La reciente incursión militar de EE. UU. en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro profundizó el malestar, ante las críticas de Petro a las acciones de Washington.
- Migración y Aranceles: Trump amenazó con represalias económicas luego de que Colombia rechazara vuelos militares para deportar migrantes.






