La economía de Estados Unidos cerró 2025 con un comportamiento contradictorio: mientras el crecimiento del PIB se fortaleció, el desempleo aumentó, la creación de empleos se desaceleró y la inflación se mantuvo por encima del objetivo de la Reserva Federal. Esta combinación ha generado incertidumbre sobre las condiciones laborales en 2026 y ha abierto el debate sobre la posibilidad de una “expansión sin empleo”, impulsada por el uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial en el sector productivo.
Durante 2025, la economía creció impulsada por el gasto de los consumidores, especialmente de los hogares con mayores ingresos, y por los efectos de la legislación fiscal promovida por el presidente Donald Trump, que permitió mayores devoluciones de impuestos.
En el tercer trimestre, el crecimiento anualizado alcanzó 4.3%, el más alto en dos años, aunque los primeros meses del año mostraron contracciones relacionadas con cambios en las políticas arancelarias. Sin embargo, la contratación no siguió el mismo ritmo. La tasa de desempleo aumentó de 4% en enero a 4.6% en noviembre. A pesar de que los despidos se mantuvieron bajos, las empresas mostraron cautela ante la incertidumbre comercial y la implementación de tecnología automatizada.
En el mismo periodo, la inflación se mantuvo por encima de lo previsto, con una tasa anual de 2.8% en septiembre, de acuerdo con el indicador preferido por la Reserva Federal. Aunque se observó una leve baja en noviembre, algunos expertos atribuyeron ese descenso a factores temporales como los descuentos posteriores al cierre del gobierno federal.
La inflación sigue siendo un tema central en el debate político y económico, mientras los analistas esperan una moderación gradual en 2026 que acerque los precios al objetivo del 2%. El impacto de los aranceles, los cambios en la política fiscal y la evolución del mercado laboral serán factores clave para definir el rumbo económico durante este año.






