El Popocatépetl, uno de los volcanes más activos de México y símbolo de la geografía del centro del país, ha comenzado a revelar sus secretos. Científicos lograron obtener por primera vez una imagen tridimensional de su interior, gracias al uso de inteligencia artificial y una red de sismógrafos que monitorean sus profundidades.
Este avance podría ser clave para entender mejor el comportamiento del volcán, que representa un riesgo potencial para más de 25 millones de personas que habitan en un radio de 100 kilómetros, incluidos habitantes de la Ciudad de México, así como hospitales, escuelas y aeropuertos cercanos.
Así se “ve” el Popocatépetl por dentro
La imagen generada por tomografía sísmica llega a 18 kilómetros de profundidad y desmiente el clásico esquema de un volcán con una sola chimenea. Lo que encontraron los investigadores fueron múltiples bolsas de magma a diferentes profundidades, intercaladas con zonas de roca sólida, especialmente hacia el sureste del cráter.
Marco Calò, geofísico de origen siciliano, lidera este ambicioso proyecto. Con su equipo, incrementó la red de sismógrafos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) de 12 a 22 aparatos para cubrir completamente el perímetro del volcán.
🔬 Inteligencia artificial al servicio de la ciencia
Karina Bernal, estudiante de doctorado de 33 años, diseñó un algoritmo que permitió identificar y clasificar los distintos tipos de temblores del Popo. “Le enseñé a la máquina los distintos tipos de señales sísmicas”, explicó.
Esto permitió a los científicos crear un catálogo de eventos sísmicos, inferir la composición interna del volcán, sus temperaturas y profundidades, y finalmente graficarlo en 3D.
Un ascenso entre fumarolas, ceniza y tradición
Parte del estudio implicó instalar estaciones en altitudes superiores a los 4,000 metros, cargando equipo especializado en zonas donde la ceniza, el frío y la falta de oxígeno retan al cuerpo y a la tecnología.
En medio de pinos, cenizas calientes y la amenaza constante de pequeñas erupciones, el equipo también encontró señales de la presencia humana: botellas de tequila, peregrinaciones, y hasta rastros de tradiciones ancestrales como el “Ombligo del Popo”, una hondonada sagrada en el cráter.
Riesgos, logros y nuevas preguntas
Este esfuerzo no ha estado exento de peligros. Una “bomba volcánica” —roca de más de metro y medio expulsada por una explosión— marca la ruta de ascenso. Y no olvidan que en 2022, una persona murió por acercarse demasiado al cráter.
Algunas estaciones fallaron, otras fueron dañadas por fauna o por el mismo volcán. Aun así, la misión fue un éxito: la imagen 3D del interior del Popocatépetl ya está lista para ser publicada.
¿Qué sigue para el “majestuoso Popo”?
Calò asegura que aún hay mucho por descubrir. ¿Por qué hay más sismos en la zona sureste del cráter? ¿Qué implican estas bolsas de magma a diferentes profundidades? El Popocatépetl, activo desde 1994, sigue rugiendo y la ciencia sigue escuchando.
Karina Rodríguez, estudiante de maestría, lo resume con una frase que también podría aplicarse a la vida y la ciencia:
“Es lo que te anima a empezar otro proyecto y seguir subiendo”.





