El reciente plan de paz en Gaza permitió el lunes la liberación de rehenes israelíes y prisioneros palestinos bajo custodia de Israel, como parte de un acuerdo alcanzado entre ambas partes con mediación internacional.
El presidente estadounidense Donald Trump, quien participó en una cumbre en Egipto sobre el futuro de Gaza, declaró que este pacto marca el fin de la guerra en el enclave y el inicio de su reconstrucción. Afirmó que las negociaciones más difíciles ya se llevaron a cabo, aunque otras voces señalaron que aún restan decisiones complejas para consolidar el acuerdo.
El plan incluye la formación de una fuerza internacional de seguridad para operar en Gaza y el establecimiento de una junta de gobierno temporal, aunque todavía no se ha definido qué países participarán ni cómo funcionarán esos mecanismos.
Tampoco se ha detallado cómo se llevará a cabo el retiro del ejército israelí ni el desarme de Hamás. Las autoridades palestinas han manifestado su desacuerdo ante la posible inclusión del ex primer ministro británico Tony Blair en la junta, mientras que Trump indicó que esa decisión aún está en evaluación. Israel, por su parte, mantiene el control de una parte del territorio y el primer ministro Benjamin Netanyahu no ha declarado formalmente el fin del conflicto.
La devastación en Gaza tras dos años de enfrentamientos presenta un panorama complejo para aplicar el plan de paz en Gaza. Más del 90% de la población se encuentra desplazada, y gran parte de la infraestructura está destruida.
Organismos internacionales estiman en 53 mil millones de dólares el costo de la reconstrucción, monto que se espera sea cubierto parcialmente por Estados árabes, condicionando su apoyo a un compromiso claro hacia la creación de un Estado palestino. El plan impulsado por Trump no incluye una solución de dos Estados, pero deja abierta la posibilidad de discutir el tema en una etapa posterior.






