El gobierno de Estados Unidos, bajo la dirección de Donald Trump, activó este jueves una nueva ronda de aranceles de importación más altos, como parte de su estrategia para modificar las condiciones del comercio global.
Los nuevos gravámenes afectan a decenas de países y productos, incluyendo tarifas del 100% para chips de computadora, del 50% en metales como cobre, acero y aluminio, y hasta del 200% para ciertos productos farmacéuticos.En el caso de China, no se ha definido aún la política arancelaria que se aplicará a sus productos, mientras que India enfrenta una situación similar. Washington no ha alcanzado acuerdos con Nueva Delhi y evalúa aplicar aranceles del 50% a las exportaciones indias si el país asiático no suspende sus compras de petróleo a Rusia.
Las tensiones comerciales han generado incertidumbre entre los sectores productivos, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional, en medio de una prórroga que ofrecía tiempo para negociar condiciones antes de la entrada en vigor de los nuevos impuestos.
Según datos recientes, empresas de distintos países han reportado un aumento considerable en sus costos operativos o pérdidas financieras relacionadas con los nuevos aranceles. Algunas compañías señalaron que los gastos se han elevado en miles de millones de dólares, lo que ha limitado su capacidad de exportación y afectado las proyecciones de crecimiento. Las consecuencias económicas de la medida se extienden a múltiples industrias que dependen de las cadenas globales de suministro.






